Opinión

La economía nacional se sigue frenando

10 febrero 2014 4:25 Última actualización 22 octubre 2013 5:2

 
Benito Solís Mendoza
 
El día de ayer el INEGI dio a conocer los resultados de su Encuesta Mensual sobre Establecimientos Comerciales del mes de agosto pasado, confirmando el temor de que la economía nacional se siguiera frenando, con el riesgo de entrar a una recesión. Los datos muestran que las ventas en los establecimientos comerciales al por mayor disminuyeron (-) 1.87 por ciento y al por menor (-) 1.40 por ciento durante agosto pasado, frente al mes inmediato anterior. Si la comparación se realiza con respecto al mismo mes de agosto, pero del año anterior, los datos son más preocupantes, ya que se registra una disminución (-) 7.1 por ciento en las ventas al mayoreo y de (-) 2.2 por ciento al menudeo. Estos datos muestran un agravamiento de la situación que prevalecía los meses anteriores.
 

Esta contracción en la actividad comercial se suma a la que ocurre en la Inversión Fija Bruta, la cual disminuyó en (-) 0.4 por ciento en el mes de julio con respecto al mismo mes, pero del año anterior. Especialmente preocupante es la contracción en el sector de la construcción, el cual tuvo un dato de (-) 6.6 por ciento en el mes de referencia. Debido a la eliminación en la deducción inmediata de la Inversión, que se está proponiendo en las modificaciones fiscales que se discuten en el congreso en estos días, se tendría una contracción incluso mayor, en el caso de que se apruebe.
 

Como lo he comentado en este espacio en ocasiones anteriores, la actual desaceleración económica que sufre nuestro país se debe a varias razones, algunas más permanentes que otras. Entre las más importantes se pueden mencionar al deterioro del entorno internacional, la volatilidad del tipo de cambio y de las tasas de interés de largo plazo, el ajuste del nuevo gobierno en el poder con su consecuente reducción en el gasto y en la inversión pública y la fuerte caída en la construcción de vivienda por la modificación en las reglas de su financiamiento, así como la percepción del agravamiento de la inseguridad. Todo lo anterior está modificando las positivas expectativas de los consumidores y de los inversionistas al inicio del año, tanto nacionales como los extranjeros, que de continuar agravarán aún más la actividad económica.
 

Para enfrentar las desaceleraciones o recesiones económicas los distintos gobiernos tienen varios instrumentos a su disposición que elevan la demanda agregada, entre los que destacan los siguientes:
 

1) Reducción en los impuestos. Con esto logran elevar la demanda de una manera casi inmediata. Algunos preferimos que se reduzcan los impuestos a la inversión, para que se recupere el empleo de manera más permanente, aunque su impacto no es tan inmediato como bajar los impuestos al consumo.
 

2) Seguir una política monetaria expansiva. Un aumento de la liquidez monetaria permite que los consumidores y los inversionistas tengan más recursos para elevar su gasto. Además, una política de este tipo disminuye las tasas de interés, lo cual fomenta el crédito y el consumo.
 

3) Aumento de las exportaciones. Aunque más tardado, esto también permite que se recupere la demanda agregada. Para lograrlo se pueden reducir o quitar los impuestos a las exportaciones, propiciar un tipo de cambio más devaluado y facilitar el crédito a las exportaciones.
 

4) Incremento en el gasto público. Esto aumenta la demanda agregada, lo cual permite una mayor actividad económica en el corto plazo. El problema de esta estrategia es su financiamiento, ya que si es por medio de un mayor déficit, el gobierno desplaza a las empresas del mercado crediticio (por su mayor riesgo), con lo que reducen su inversión, perjudicando la actividad económica del país. Para evitar esto, la regla es que los gobiernos tengan remantes en los años de crecimiento económico, mismo que pueden utilizar cuando se tiene una recesión, lo cual no es el actual caso en México.
 

En la actualidad el gobierno no ha anunciado una reducción de impuestos relevante (excepto la eliminación del IETU) sino lo contrario; tampoco puede seguir una agresiva expansión monetaria (la cual es controlada por el Banco de México), el tipo de cambio no lo puede devaluar al estar determinado por el mercado. Así que el instrumento que le queda en la actualidad es el del aumento en el gasto público para propiciar la recuperación económica. Por lo mismo, en la medida en que se siga deteriorando la economía el gobierno tendrá fuertes presiones para incrementar su gasto en los siguientes meses.