Opinión

La economía mexicana pudo haber crecido en 1.8% anual en el tercer trimestre

 
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ME. ¿Por qué es clave el Plan de Pemex?

De acuerdo con nuestro indicador el Índice Bursamétrica Anticipado de México (IBAM) la economía mexicana pudo haber crecido alrededor del 1.8% anual, con cifras desestacionalizadas durante el tercer trimestre, lo que confirma la desaceleración de la actividad económica.

Nuestro indicador IBAM para el mes de septiembre se ubicó en 178.5 unidades, bajando en -0.98% en relación al dato del mes de agosto, con una variación del 6.13% anual en relación al mismo mes del año pasado.

En base a este indicador y a sus componentes, Bursamétrica estima que el IGAE de septiembre podría presentar una variación mensual prácticamente nula en relación a agosto y una variación anual del 1.5%, cifra similar a la que acaba de reportar el INEGI en el IGAE de agosto.

Por lo que respecta al sector industrial, el componente industrial de nuestro indicador IBAM presentó una caída del 1.4% mensual, equivalente a una variación positiva anual del 1.77%. Con este componente estimamos una contracción del 1% anual en la actividad industrial, un poco mayor a la caída del 0.82% anual reportada por el INEGI para agosto.

Tomando en consideración nuestra estimación del IGAE para septiembre, y los datos ya reportados de julio y agosto, calculamos que el PIB del tercer trimestre se estaría ubicando en un incremento del 1.78% real anual, con cifras desestacionalizadas. El INEGI nos va a reportar hoy lunes 31 de octubre una estimación previa de estos datos, al tercer trimestre y va a publicar la cifra definitiva el próximo 23 de noviembre.

Algunos de los aspectos que se destacan de todas estas cifras preliminares estimadas es que el sector industrial en nuestro país está atravesando por una recesión al acumular ya dos trimestres consecutivos de contracción.

En el mercado interno, que ha sido el principal motor de la economía en los últimos tiempos, nuestro componente de servicios estaba creciendo al 10.6% anual en el segundo trimestre, y al tercer trimestre está creciendo al 5.3% anual en promedio.

Y ¿qué se puede decir en relación al futuro? Basándonos en los datos más recientes, podríamos pensar que probablemente la actividad manufacturera mexicana empiece a presentar un mejor comportamiento en los próximos meses.

El mercado interno mexicano podría seguir desacelerándose gradualmente, pero presentar todavía buenos números.

El flujo de las remesas ha bajado su velocidad, pero no ha caído por debajo de los 2 mil millones de dólares desde febrero. El promedio en lo que va de este año, se acerca a un flujo mensual de 2.2 mil millones de dólares, pero combinado con la devaluación, implica un incremento del 25% en términos de pesos, en la dotación de recursos que reciben muchas familias mexicanas. Sigue siendo factible que este año terminemos con un flujo de más de 25.5 mil millones de dólares anuales de remesas familiares, uno de los mayores registros de la historia.

Considerando un crecimiento de entre 1.9 al 2% anual para el último trimestre, nuestra economía podría crecer entre 1.9 al 2% en este año. Muy por debajo de nuestra estimación inicial del 2.4% anual que considerábamos conservadora a finales del año pasado.

Para el próximo año, las cosas no apuntan a un mayor optimismo, con los necesarios recortes en el Presupuesto del Estado, con la amenaza de una reducción en la calificación de nuestra deuda soberana, y con una política fiscal poco amigable para la inversión y el empleo, se ve muy difícil que la inversión en nuestro país pueda despegar. Añádale a esta previsión la posibilidad de que el TLCAN tenga una revisión y la incertidumbre que tendremos por las elecciones del 2018.

Esta semana tendremos por fin la presentación del plan de negocios de Pemex. Una pieza clave para la percepción del riesgo financiero en nuestro país. Ojalá que el planteamiento nos permita ver un mejor panorama para una de las “Empresas Productivas del Estado” que más han influido en la debilidad que presentan hoy en día las finanzas públicas. No esperemos un milagro. Los enormes problemas de Pemex no se pueden corregir en el corto plazo, y no se deben nada más a la caída reciente de los precios del petróleo, sino a una larga tradición en su administración que por décadas la sobre-explotó fiscalmente, la saturó de gastos excesivos y la descuidó en diversos aspectos estratégicos, al grado de acumular un pasivo laboral que superó en su punto más alto el billón de pesos, y la dejó sin recursos para invertir, con lo que la producción actual de petróleo está 1 millón de barriles diarios por debajo de la que se tenía en el 2004.

El autor es presidente de Bursamétrica.

Twitter:@EOFarrillS59

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