Opinión

La economía mexicana inicia el despegue

La semana pasada el Inegi publicó el reporte sobre el Producto Interno Bruto (PIB) de México durante el segundo trimestre de 2014 (2T14). En dicho documento, la agencia de estadística nacional informó que la economía mexicana creció 1.6 por ciento en el 2T14, con respecto al 2T13 (i.e. a tasa anual). Asimismo, se revisó el crecimiento del 1T14 al alza, de 1.8 a 1.9 por ciento. Una pregunta totalmente legítima es si realmente se está acelerando la economía, cuando el PIB aumentó 1.9 por ciento en el 1T14 y 1.6 por ciento en el 2T14 (hasta parece que se desaceleró 0.3 puntos). Existen dos formas de ver que realmente crecimos más de abril a junio, que de enero a marzo de este año.

Por un lado, recordemos que en este año las cifras de crecimiento anual estuvieron influidas por el famoso “efecto Semana Santa” (ver “El efecto Semana Santa”, 15 de abril de 2014). Este fenómeno de origen religioso tuvo lugar en marzo el año pasado y este año ocurrió en abril.

Esto causó que el primer trimestre de 2014 tuviera más días laborales que el 1T13 y que de la misma manera el 2T14 tuviera menos días laborales que el mismo trimestre en 2013. Esto “infló” el crecimiento del 1T14 y “desinfló” el del 2T14. Llevando a cabo el ajuste por efectos de calendario para “corregir” estas desviaciones, el PIB creció 0.7 por ciento en el 1T14 y 2.7 por ciento en el 2T14, haciendo evidente la aceleración de la actividad económica en el 2T14, en dos puntos porcentuales (pp) más.

Por otro lado, una manera alternativa de ver el mayor crecimiento del PIB que experimentamos en el 2T14, es comparándolo de manera secuencial, como se presenta en Estados Unidos. Es decir, en lugar de calcular la tasa de crecimiento del segundo trimestre de 2014 con respecto al mismo trimestre de 2013 (i.e. tasa anual), es observar cuánto creció el PIB con respecto al trimestre consecutivo anterior (i.e. 2T14 con respecto al 1T14 o tasa trimestral). Para hacer esto correctamente hay que llevar a cabo un proceso de ajuste estacional (o seasonal adjustment), como lo intento explicar en la columna del 15 de abril.

Asimismo, para que esta tasa trimestral desestacionalizada (TTD) sea comparable con una tasa anual, es necesario anualizarla {[(1+TTD)4]-1}-1, que es una especie de multiplicación por cuatro. En este sentido, el PIB creció 4.2 por ciento en el 2T14, con respecto al 1T14, una tasa significativamente mayor a 1.8 por ciento en el 1T14 (con respecto al 4T13).

En resumen, el PIB del segundo trimestre nos permite aseverar que la economía de nuestro país está despegando después de la fuerte desaceleración que vivimos durante 2013 y el primer trimestre de este año. La economía en el 2T14 se vio impulsada por la fuerte demanda externa, principalmente de Estados Unidos, reflejada en el crecimiento significativo de la producción manufacturera (2.4 por ciento) y algunos servicios, como el de transporte, entre otros. Asimismo, el PIB se vio beneficiado por la fortaleza de la producción agropecuaria, principalmente en la agricultura, que creció considerablemente debido al clima favorable que ha prevalecido este año.

También estamos viendo un ligero repunte en el consumo privado, que se reflejó en un ligero crecimiento en el comercio, dentro del sector servicios. Desafortunadamente, todavía vemos a los empresarios ausentes de “la orquesta de crecimiento”. Como lo he comentado en este espacio en ocasiones anteriores, creo que el incipiente repunte del consumo interno, en conjunto con la fortaleza de la demanda externa, en un ambiente de tasas de interés históricamente bajas, ofrecerá incentivos para que los empresarios reactiven proyectos e inviertan a partir del 3T14.

Para esto, también considero que será muy relevante que se comience a “sentir” el gasto público en la economía. Ese fuerte gasto público anunciado por la Secretaría de Hacienda y por el que los legisladores aprobaron un aumento del déficit público de 0.3 por ciento del PIB en 2013, a 1.5 por ciento para este año, que no hemos visto reflejado en los datos de crecimiento del primer semestre del año. Si repunta la inversión, tanto privada como pública, con la información que tenemos el día de hoy, sigo pensando que es muy probable que México pueda crecer 2.7 por ciento.

*El autor es director general de Análisis Económico de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones que se expresan en el artículo no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad absoluta del autor.

Twitter: @G_Casillas