Opinión

La economía de EU sigue titubeante


 
Los datos que dieron a conocer el viernes en Estados Unidos muestran que la economía más grande del mundo y de la que dependeremos mayormente en el 2014, sigue su curso de recuperación... titubeando.
 
 
El viernes se dio a conocer el dato de los empleos creados durante diciembre. Se adicionaron 74 mil nuevos puestos de trabajo. Un año antes, en diciembre de 2012, el incremento había sido de 219 mil; en 2011 se crearon otros 230 mil; en 2010, 95 mil.
 
Es decir, desde el año de la crisis, 2009, en el que se perdieron en diciembre 220 mil puestos de trabajo, no se había presentado un periodo tan malo en materia de generación de empleos en diciembre.
 
 
Algunos piensan que se trata de un dato fuera de tendencia, afectado por el mal clima, ya que por ejemplo, en la industria de la construcción hubo una caída de 16 mil puestos de trabajo contra un incremento promedio mensual de 15 mil en los tres meses previos.
 
 
Sea lo que sea, lo cierto es que el empleo no confirma aún una tendencia clara y firme a la recuperación.
 
 
Otro dato decepcionante de diciembre fue el de las ventas de autos. Crecieron apenas en 0.3 por ciento, una cifra muy por debajo de la esperada. El incremento acumulado de todo el año fue de 7.6 por ciento, lo que refleja que el cierre fue sorprendentemente débil.
 
El reverso de la medalla corresponde al desempleo, que bajó a 6.7 por ciento de la PEA, lo que resulta la tasa más baja desde el estallido de la crisis en 2008.
 
 
Además, la expectativa es que rompa el piso del 6.5 por ciento, que algunos ven como condición necesaria para que la Reserva Federal acentúe su proceso de contención de las compras de bonos en los siguientes meses.
 
 
El cuadro que deja ver la economía norteamericana no es aún el de una recuperación firme y consistente. Aún no se consigue que todos los indicadores se muevan en una dirección favorable de manera sistemática.
 
No pareciera haber un cambio drástico de tendencia, pero sí es factible que por lo menos en los primeros meses del 2014 pudiera crecer de manera menos robusta que la que se anticipaba.
 
 
¿Por qué es importante para nosotros lo que ocurra con Estados Unidos? Porque sin duda es la principal influencia que podemos esperar para este año.
 
Aunque el gasto público pueda convertirse también en un factor de tracción para la economía, el principal aún son las exportaciones.
 
 
El crecimiento de las exportaciones manufactureras hasta noviembre del año pasado (se puede esperar una cifra muy cercana para el cierre del año) fue apenas de 4.2 por ciento, y de sólo 1.4 por ciento si se excluyen las del sector del automóvil.
 
Una economía norteamericana más robusta debería empujar a las exportaciones mexicanas a tasas mucho mayores. Y de allí debería caer un efecto en cascada sobre el conjunto de la economía.
 
 
El consumo privado en México creció a una tasa de 2.2 por ciento en el tercer trimestre del año pasado. Este factor, que es el más importante de la economía, tiene un comportamiento bastante estable y no anda en sus mejores días, según se aprecia en el desempeño de la confianza del consumidor, que cerró 2013 a la baja.
 
¿Y dónde quedan las reformas estructurales?
 
 
Como le he comentado previamente, en su mayor parte van a tener efectos en el mediano y largo plazos, no en el corto.
 
Aun si se logra generar una expectativa favorable para México y los inversionistas extranjeros miran al país con interés, los flujos de inversión no se van a disparar de manera inmediata, sino que van a empezar a llegar en 2015 y 2016.
 
 
No cabe duda que en el corto plazo, el factor más decisivo para determinar cómo le va a nuestra economía en los siguientes doce meses, será la suerte de Estados Unidos.
 
JP Morgan estima que el gasto del consumidor norteamericano en 2014 crecerá en 2.6 por ciento, contra el 2.0 de 2013. Así que más vale mantener la cautela y no echar a volar las campanas.
 
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