Opinión

La economía crece, pero menos de lo esperado

El Inegi dio a conocer el dato de crecimiento trimestral del PIB de México al tercer trimestre de 2014, el cual fue de 0.50 por ciento, ajustado estacionalmente. Esto equivale a un crecimiento de 2.2 por ciento en comparación al mismo trimestre del año anterior, con lo que se tiene un crecimiento promedio de 1.9 por ciento para los primeros nueve meses de 2014.

Esta expansión es inferior a la esperada por el mercado y hace muy difícil lograr el objetivo oficial de 2.7 por ciento para todo el presente año.

Posteriormente el gobierno federal bajó su pronóstico de crecimiento, a un rango de entre 2.1 y 2.6 por ciento. Al principio del año el pronóstico era de 3.9 por ciento y lo vuelve a reducir por segunda vez. Por su parte, el Banco de México bajó de manera moderada su pronóstico de crecimiento de la economía, de un rango situado entre 2.0 y 2.8 por ciento a uno entre 2.0 y 2.5 por ciento.

Por otro lado, es preocupante que el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) haya mostrado una ligera disminución de 0.07 por ciento en septiembre de 2014, con cifras desestacionalizadas, frente al mes previo. Esto se suma a la disminución del Índice de 0.17 por ciento que tuvo el mes anterior. Aunque estos datos no pueden confirmar un cambio de tendencia, si indican que la economía continúa débil.

Lo anterior contrasta con el comportamiento de la economía norteamericana, la cual sigue mostrando una importante recuperación, a pesar de la debilidad de la economía mundial, especialmente la europea y la asiática. Hay que resaltar que ese país es el principal socio comercial de México y registró un crecimiento anualizado de 4.6 por ciento en el segundo trimestre del año. Qué bueno que tenemos un Tratado de Libre Comercio y podemos aprovechar el dinamismo de nuestro vecino.

Sin embargo, cada vez es más claro que nuestro economía se está dividiendo en dos grandes partes, siendo la primera la integrada al resto del mundo y que exporta sus productos, paga mejores sueldos, tiene sistemas modernos y alta competitividad, además de que paga menores impuestos o incluso no los paga. En esta parte destacan la industria automotriz, el sector electrónico, la agricultura moderna e incluso la producción de drogas ilegales. Por otro lado están los sectores que canalizan su producción al mercado interno y a la economía informal, cuya demanda tiene bajo dinamismo y en general tiene baja productividad, en donde predominan menores sueldos.

El crecimiento de la producción es importante porque equivale al crecimiento del ingreso nacional. Lo que se produce y vende es igual al ingreso de los factores. Por lo mismo, para elevar el ingreso nacional se requiere aumentar la producción, lo que se logra con aumentos en la inversión, pero ésta se ha mantenida estancada en los pasados años.

Para que se incremente la inversión se requiere la coincidencia y el equilibrio de varios factores, entre los que destacan tener expectativas positivas, tanto de parte de los inversionistas como de los consumidores, confianza en la recuperación de la inversión, un Estado de derecho que se respete y se aplique, así como seguridad a las propiedades, a los derechos y a las personas, bajos impuestos y trámites gubernamentales, disponibilidad de crédito y mano de obra calificada, baja inflación y otras variables más.

Condición necesaria para elevar los sueldos y los salarios es con crecimiento de la producción nacional, lo que a su vez se obtiene con incrementos en la inversión.

* El autor es economista.