Opinión

La dolorosa lámina 20
de la presentación de Carstens

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Agustín Carstens

Es cierto que el sector de la construcción ya despegó. Así se observa en la lámina número 20 de la presentación que hizo el Dr. Agustín Carstens ante la reunión que sostuvo con el grupo parlamentario del PAN. Ahí, Carstens les mostró que la tendencia del sector es claramente positiva y afirmó que “la inversión ha mostrado un mejor desempeño; en particular la construcción se ha recuperado, y se anticipan nuevas inversiones en el sector automotor”. En la lámina se aprecia que si bien tuvimos un bache notorio en construcción durante 2013, el año pasado fue de franco ascenso.

Es sumamente relevante que la construcción repunte. Durante meses escuchamos quejas de mucha gente de ese sector aduciendo, primero, que el gobierno no gastaba. Luego cambiaron el discurso y dijeron que sí gastaba, pero que el dinero no se desembolsaba desde los gobiernos estatales y dependencias; que estaba atorado por las burocracias. La lámina 20 del Dr. Carstens parece ser la confirmación documental de que las constructoras de un sexenio no son las del siguiente, por lo que el dolor de los empresarios desplazados y quejumbrosos seguirá hasta que encuentren nueva vocación.

Carstens también dio cuenta de los casi cinco millones de vehículos que tendremos la capacidad de producir en la industria automotriz instalada en México. El gobernador puntualizó adecuadamente que cuando Audi, Kia, Nissan, Mercedes Benz y BMW estén a plena capacidad en 2019, nuestra producción se podría ir a tope.

Ayer el Banco de México reveló que los economistas que regularmente encuesta han disminuido a 3.29 por ciento su perspectiva de crecimiento para este año. Los pesimistas piensan que tras el recorte del viernes en realidad difícilmente llegaremos a crecer 3.0 por ciento.
El gobernador del Banco Central es el personaje más relevante en este momento porque la política monetaria es la palanca con la que se puede calibrar milimétricamente cada variable, empezando por la normalización de las tasas de interés en Estados Unidos, de la que depende la nuestra.

Febrero será un mes ambivalente entre pesimistas y optimistas. Quienes elijan el pesimismo verán que los ajustes a las expectativas han iniciado ayer; y dirán que el gobierno tiene que activar otras palancas para recuperar la tierra firme que parece diluirse frente a nuestros pies. Por el contrario, los optimistas podrán tomar la presentación del Dr. Carstens y documentar no sólo los datos que él detecta –confianza del consumidor, remesas familiares, producción manufacturera, el IGAE y los precios de la telefonía– sino la real convergencia que tenemos hacia la meta de inflación (aunque a los constructores del pasado toda esta realidad les siga doliendo).

Twitter: @SOYCarlosMota

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