Opinión

La doble victimización de la mujer: los absurdos de la justicia


 
Tomo datos de El País y reconstruyo la historia:
 
Algún día de 2012, Lourdes y José Manuel terminaron su relación de noviazgo. Bueno, se acabó. Cada quien con sus recuerdos y horizontes.
 
El 13 de mayo de ese año, Lourdes estaba trabajando en un bar de Durango, cuando llegó José Manuel y se la llevó. Parecía que sólo la había obligado a irse con él. En realidad la privó de la libertad.
 
Según denunció Lourdes, José Manuel la agredió físicamente y abusó de ella sexualmente. Los exámenes confirmaron el daño físico y emocional. La denuncia era cierta.
 
La Procuraduría General de Justicia de Durango encontró a José Manuel y lo remitió a prisión preventiva. Es un riesgo para la sociedad, dijo.
 
Lourdes descubrió al mes siguiente que estaba embarazada. Con las pruebas obtenidas ministerialmente, solicitó a las autoridades que le permitieran proceder a hacerse un aborto. Ya se sabe: en México el aborto es legal cuando el embarazo es resultado de una violación.
 
Lentos los trámites, la autorización tardó 5 semanas en llegar. Y habría tardado más si Lourdes no hubiera solicitado el apoyo de la organización Sí hay mujeres en Durango.
 
Comenzaron entonces las amenazas de muerte hacia ella y su familia. Tenía que retirar los cargos en contra de José Manuel si quería seguir con vida. El abogado defensor también la presionaba: debía retractarse. Lourdes denunció ante el Ministerio Público las amenazas. Pero la autoridad no dictó ninguna medida para protegerla.
 
El acoso continuó: debía retirar los cargos. La insistencia era abrumadora; el tono, intimidante. Lourdes no resistió más la presión. Se retractó.
 
La PGJ interpretó a su manera este retiro de cargos, e inició una investigación en contra de Lourdes por aborto y falsedad de declaraciones. A finales de 2012 la detuvo. A la cárcel por haberse practicado un aborto y por mentir.
 
A cambio, el 26 de marzo, el Poder Judicial del estado ordenó la liberación de José Manuel. Pase usted. Había dejado de ser un peligro para la sociedad. La denuncia respecto de la amenazas pasó en blanco. Sobre eso no hubo investigación ni acción alguna.
 
Ante las protestas de Sí hay mujeres en Durango y del Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), la Judicatura declaró por escrito: "Lourdes cometió el delito de aborto engañando a las autoridades y alentada por quienes la apoyan, siendo que fue resultado de una violación." La mala redacción es lo de menos.
 
Hay tanto interés en mantener en prisión a Lourdes, que el juez no atendió la solicitud de sobreseimiento del caso que presentó la fiscalía.
 
Que pague su doble delito: aborto y perjurio. Lourdes lleva 4 meses en la cárcel.
 
Ella se suma, así, a las 151 mujeres que fueron sometidas a un proceso penal por del delito de aborto entre 2007 y 2012. La mayoría salió bajo fianza, pero algunas de ellas cumplieron o cumplen condenas que van de los cuatro meses a los seis años, informa el GIRE.
 
La próxima audiencia está programada para mayo. Se dice que se le podría ofrecer a la acusada un juicio abreviado. La generosidad de la justicia.
 
El violador, el agresor, el que amenazó de muerte a Lourdes a través de otras personas para salir de prisión, ahora goza de libertad.
 
La agredida, la amenazada, la víctima de la violencia está en la cárcel.
 
Doble victimización. Son los absurdos de la justicia.