Opinión

La división

Gil no da crédito. El dirigente Martí Batres afirma que Morena no participará con la dirigencia del PRD para recabar firmas y exigir una consulta ciudadana sobre la reforma energética. Batres dice que no les tiene confianza a los perredistas pues si añaden sus firmas a las del PRD en un frente común, estos podrían hacer acuerdos con los Ministros de la Suprema Corte para echar abajo la consulta. La dirigencia del PRD ha hecho acuerdos con el PRI, el PAN y Peña Nieto, acusa Batres. Gamés cavila: la idea de un acuerdo significa para esa izquierda cavernaria una traición, una transa, algo innombrable.

Para aquellos que duden de la solvencia intelectual de Martí Batres, de su ética de cemento armado, Gil expone aquí los títulos de una parte de la obra de Batres: Las claves de AMLO, Un proyecto distinto de nación y Universidad mutilada. Batres enseña en la UNAM, en la facultad de Ciencias Políticas. ¿Qué enseña Batres? Sólo Dios sabe. En momentos de gran intensidad intelectual, Batres ha llegado a usar con destreza hasta tres conceptos al mismo tiempo. Gran dirigente para un gran partido. Mju.

Nubes

Algunos de los líderes del PRD insisten en la conveniencia de un frente común de la izquierda. Pierden su tiempo, señoras y señores. Liópez y Batres lo impedirán. Gamés quiere suponer que en el PRI y en Los Pinos se congratulan con la postura de Morena. Así las cosas, ¿quién favorece a Peña Nieto? Nadie sabe para quién trabaja.

Un grupo de líderes, de artistas y de intelectuales unirán sus fuerzas y protestarán contra la reforma energética frente a Televisa. Gamés se enteró de esta noticia bomba leyendo a uno de sus articulistas consentidos, cliente de “Uno hasta el fondo”, prosista de fuste y fusta, donde los haya: John Ackerman. El artículo de su periódico La Jornada lleva un título, que dice Gil un título, un dardo mortífero, que dice Gamés un dardo mortífero, un filtro de amor: “Gritar como las nubes”. Ah, qué bonita es la poetry: el lenguaje de las flores, las palabras de la belleza, el silencio del corazón. “Nos vemos este martes frente a las instalaciones de Televisa, la cara más evidente de los poderes fácticos que quieren destruir al país”.

A este grado de la crítica se le conoce como el de la tía Eduviges: quieren destruir a México, traigan las sales porque me da algo, además no he dormido nada y estoy muy inflamada: ¡destruir a México!: “Con el Pacto por México, la clase política se unió contra la sociedad. Pero ha llegado la hora para que la sociedad revierta el marcador. Participemos en el rescate de la democracia y la defensa de la soberanía nacional. No nos dividirán. No nos vamos a dejar”. Con la pena, pero el jurisconsulto Ackerman milita con tanto furor en las causas nobles (causas, no partes) que no lee los periódicos: la división entre los grupos de la izquierda es más intensa que en una mitosis en expansión.

Intelectuales

Los académicos que descubren la militancia política, esos que salen del gabinete en edad provecta y desean salvar a la humanidad de las atrocidades del neoliberalismo, viven con el entusiasmo a flor de piel, les da usted la mano y sacan chispas. Al magno acto frente a las puertas de Televisa asistirán intelectuales para quienes los poderes fácticos reclaman el concurso de sus modestos esfuerzos.

El Dream Team: Rafael Barajas, Paco Ignacio Taibo II, Damián Alcázar, Lydia Cacho, Sanjuana Martínez, Virgilio Caballero, Antonio Helguera, Ifigenia Martínez, Claudia Sheinbaum, Elvira Concheiro y más mujeres y hombres en pie de lucha, que han dicho basta y echado a andar. Conmovido hasta las lágrimas, Gil canta: un Fidel que vibra en la montaña, un rubí, cinco franjas y una estrella. Esnif, soap, soap. Más canciones: yo quiero que a mí me entierren, como a un revolucionario, en el vientre oscuro y fresco de una vasija de barro. Esnif, soap, soap.

Gamés no irá a Televisa, primero, porque no está de acuerdo con el puchero mental de estos amigos y en segundo porque considera que en realidad lo que mueve a todos estos intelectuales a salir de sus casas es la simulación. ¿Cómo la ven? Sin albur.

La máxima de Freud espetó desde el ático de las frases célebres: “Si dos individuos están siempre de acuerdo en todo, puedo asegurar que uno de los dos piensa por ambos”.

Gil s’en va.