Opinión

La disección de Peña Nieto

En un principio, en Washington vieron con desconfianza al nuevo equipo en el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto; no eran cosmopolitas, sino venían de gobiernos estatales. Había incertidumbre sobre cómo sería la colaboración en la lucha contra los cárteles de la droga, y no entendían cuando les decía el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, que habría una “ventanilla única”. Ven la búsqueda de alianzas que los mexicanos quieren con otros países emergentes, pero aún no entienden qué es lo que pretenden y esperan, aunque saben que México ha perdido influencia en América Latina y el mundo. Pero lejos de estar decepcionados con el gobierno de Peña Nieto, están sorprendidos y se sienten cómodos.

Esta es la primera gran radiografía que muestra el gobierno de Estados Unidos sobre Peña Nieto y su equipo, al que cuando arrancaron veían con recelo, inexpertos y salpicados por el intenso lodo que sistemáticamente les tiraban encima el entonces secretario de Gobernación, Alejandro Poiré, y la exprocuradora general, Marisela Morales, de que el regreso del PRI al poder sería el retorno de la delincuencia organizada a la vida institucional, por la puerta de Los Pinos.

“Una de las cosas que se tienen que recordar es que el final del gobierno de (Felipe) Calderón no fue el final de seis años de cooperación, sino de 12, porque cambió muy poco de (Vicente) Fox a Calderón”, dijo un alto funcionario del Departamento de Estado que viajó con el canciller estadounidense, John Kerry, a México este jueves. “Había habido cambio de posiciones (entre esos dos gobiernos) pero muchos de ellos eran lo mismo. Teníamos un nuevo gobierno, del PRI, que había estado fuera del poder por 12 años, y ni siquiera eran los mismos del pasado. Hay que ver sólo el promedio de edad del gobierno de Peña Nieto, algo así como de 42 años.

Son muy jóvenes. Y también es todo un nuevo elenco de personajes, muchos de los cuales llegaron de gobiernos estatales. No los conocíamos, y ellos no nos conocían. Lógicamente, nos llevó mucho del primer año para obtener y construir la confianza que no se tenía en el principio. Muchos de ellos tampoco habían tenido experiencia en el gobierno federal”.

Novatos y sin experiencia internacional. Con visiones que se percibían limitadas y etnocentristas, de acuerdo con esta disección elaborada por los diplomáticos que acompañaron a Kerry, y que hablaron con la prensa en el avión que los transportó a México. Por ejemplo, tenían dificultades para entender la gran diferencia en el modelo de cooperación entre Calderón y Peña Nieto. “Una de las cosas que querían crear era la ‘Ventanilla Única’, donde las dependencias no hablarían de manera individual. Decían que querían que todo lo coordinara la Secretaría de Gobernación, lo que nos preocupó enormemente en un principio.

“Pero tenemos que reconocer, después de los cables de WikiLeaks, que no se estaban coordinando bien en el lado mexicano (durante el gobierno de Calderón), y que la mano derecha no siempre sabía qué estaba haciendo la mano izquierda. Entonces la respuesta a tratar de empujar todo a través de una secretaría que coordinara, no era una mala respuesta. Hacía mucho sentido. Era muy engorroso, y ya se han dado cuenta y se han relajado un poco, una vez que todos nos hemos sentido mejor (con el nuevo arreglo). Hoy estamos en un punto donde la cooperación es sobresaliente, especialmente si se ve la captura de (Joaquín) El Chapo Guzmán. Las cosas se están moviendo hacia delante muy bien, y van a mejorar en la medida que se eleve el nivel de confianza con un incremento en la coordinación operativa e intercambio de información”.

Finalmente, de acuerdo con los diplomáticos, la parte crítica de la relación, por la desconfianza y el temor que, como alegaban Poiré y Morales, el regreso del PRI era la renovación de los pactos con los criminales, está superado. “Han probado que era una mentira”, agregaron. La anterior relación, enfocada a la seguridad, fue también modificada por Peña Nieto, ante su escepticismo original, por una que diera mayor peso a los temas económicos. “Lo hemos visto en los últimos 18 meses, con el énfasis en los componentes económicos de la relación.., (y) con el paquete de reformas económicas que ha hecho el gobierno de Peña Nieto”, dijeron los diplomáticos.

“Desde que asumió la Presidencia han pasado reformas como no se había hecho en más de dos décadas… Estamos viendo enormes cambios, cambios estructurales que se pensamos se necesitaban desde hace 20 años. Todos sabían que cuando se aprobó el TLCAN cambiaría dramáticamente la economía mexicana, pero que sin esos cambios estructurales no podría aprovechar completamente sus ventajas. Entonces, realmente es un buen momento para enfocarnos en lo económico”.

La disección de Peña Nieto en Washington refleja el desmantelamiento de los prejuicios sembrados por Poiré y Morales, y su sorpresa porque después de tantos años las reformas que esperaban se hicieran, se concretaron. Pero no es suficiente. Menos asimetría y más compromiso de Washington es lo que se esperaría para una relación bilateral entre amigos y socios, que no es lo que históricamente ha sucedido. Fotografías con todos sonrientes y frases para las relaciones públicas, todos deben tener claro, se hicieron tan viejas como inservibles.