Opinión

La discusión, a debate

 
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Javier Gándara

De entrada, al amable lector se solicita su permiso para iniciar este texto con una reminiscencia histórica. Los datos que la memoria ya no conserva después de más de medio siglo en que tuvieron lugar los acontecimientos, están tomados del volumen VI de las Memorias del PAN, págs. 545 a 572.

Esos acontecimientos se refieren al desarrollo de la XVI Convención Nacional panista y a su IV Asamblea Nacional Extraordinaria, convocadas para llevarse a cabo del sábado 17 al martes 20 de noviembre de 1962. En la Convención, de naturaleza eminentemente política, se presentaron y discutieron siete temas nacionales de gran interés. Y en la Asamblea, dado su carácter Extraordinario, se discutieron y aprobaron reformas a los estatutos generales de la organización. Fue la tercera ocasión en que se le hicieron cambios.

Pues bien, durante cuatro intensas jornadas, tal vez alrededor de setecientos delegados reunidos en el Teatro Nuevo Ideal, hoy llamado Manolo Fábregas, en la colonia San Rafael, participaron con entusiasmo y pasión, según lo recuerdo bien, en el desahogo de una y otra agenda.

En el primer día de la Convención el licenciado Francisco García Sáinz presentó el tema El problema del campo. Finalizó con la propuesta de doce conclusiones, que la Convención dijo eran demasiadas y se planteó reducirlas a tres o cuatro. Luego de intenso debate en el que participaron hasta once oradores, terminó con la aprobación de una sola conclusión.

Luego vino el tema El problema del trabajo en México, con la participación también de once oradores en dos turnos, “cuya discusión se prolongó hasta ya muy avanzada la noche”. En otra de las intensas jornadas se conocieron las ponencias preparadas, una, por el fundador Manuel Gómez Morin, quien no pudo estar presente, sobre El Problema económico, otra: El problema educativo, presentada por Francisco Quiroga, un apasionado del tema, y una más: La política exterior de México, estupendo documento leído por su autor, Efraín González Luna, el otro pilar del panismo, estas tres ponencias fueron aprobadas por aclamación, puestos los convencionistas de pie.

Otra ponencia, que “aunque pasó con todos los honores”, registró sin embargo la participación de siete oradores, entre ellos el recién electo presidente nacional Adolfo Christlieb, fue la presentada por el insigne maestro universitario Rafael Preciado Hernández, cuyo nombre lleva por cierto la Fundación de investigación y estudios del PAN, y versó sobre El problema político de México. Hubo otra exposición sobre Derechos Humanos y garantías eficaces. El climax de la reunión llegó el martes 20 cuando el invitado especial, el senador venezolano Rafael Caldera, que después llegaría a ser presidente de su país, pronunció un vibrante discurso que a todos entusiasmó.

¿A qué viene todo lo anterior? A que el pasado fin de semana el PAN celebró Asamblea Extraordinaria para reformar por décima séptima vez sus Estatutos, con la participación de 3 mil 341 delegados y apenas ¡2 horas y 40 minutos de duración! Hoy la discusión interna está sumamente acotada. ¿Se trata de un signo de los tiempos? Tal vez, pero el hecho amerita profunda reflexión.

Como dato adicional, que no es consuelo, vale decir que otros dos partidos de los más importantes del país celebraron actos nacionales el mismo fin de semana, igualmente apresurados.

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