Opinión

La dimensión de nuestra pobreza


 
 
 
En México, pese a la emergente clase media, hasta el año pasado, nos volvimos más pobres. Hoy lo sabremos oficialmente.
 
 
El día de hoy se va a dar a conocer la situación de la pobreza en México, sobre la base de los datos que ofrece la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares correspondiente a 2012. De ella hablarán Luis Videgaray y Rosario Robles.
 
No se necesita mucha ciencia para saber que el número de personas en situación de pobreza va a aumentar, al menos si se compara contra 2008.
 
Quizás los datos puedan no ser tan malos si la comparación es contra 2010. En ese caso, de acuerdo a la Encuesta, el 30% más pobre aumentó su ingreso real, mientras que el siguiente 20%, que también se encuentra dentro de niveles de pobreza, tuvo una pérdida.
 
Sin embargo, si la comparación es contra el 2008, toda la población perdió.
 
El Coneval ha desarrollado una metodología para observar las carencias y vulnerabilidades de la población.
 
 
Sin embargo, también ha mantenido la medición de la pobreza estrictamente por niveles de ingreso.
 
 
En la definición más amplia de esta última, la pobreza de patrimonio, tiene 4 etapas en la historia reciente del país, al menos desde que este indicador se mide.
 
La primera corresponde a los últimos años del sexenio de Salinas. Entre 1992 y 1994 hubo una ligera baja y la pobreza pasó del 53.1 al 52.4% respectivamente.
 
La segunda viene con la crisis de 1995. La pobreza saltó dramáticamente y en la revisión de 1996, el 69% de la población era pobre.
 
La tercera etapa corresponde a un década entera, que va de 1996 hasta el 2006. En ese lapso hubo una baja gradual pero continua de los niveles de pobreza, hasta llegar al 42.7%, la cifra más baja que se haya registrado en esta medición.
 
 
La cuarta etapa, que va de 2006 y probablemente hasta 2012 –de acuerdo a las cifras que hoy se den a conocer- es de un nuevo incremento. El registro de 2010 es de 51.3% y quizás suba ligeramente.
 
Aunque no hay duda que las políticas sociales pueden incidir en la evolución de la pobreza, los datos de las mediciones de Coneval muestran que la correlación más directa es con el crecimiento de la economía.
 
Cuando la economía no crece, la pobreza se va para arriba. Cuando crece, la pobreza desciende.
 
 
No hay que perder de vista que entre 2006 y 2010, el PIB per cápita a precios constantes descendió en 3%. Si la comparación se hace contra 2012, hay un crecimiento de 2.5% (que tendrá que revisarse con los datos de población recalculados y va a ser menor).
 
 
En cualquier caso, se trata de un crecimiento realmente marginal, que implicaría una tasa anual promedio de 0.4%.
 
 
Sobre la base de lo que las cifras revelan pareciera que la dinámica de la pobreza en el largo plazo obedece menos a políticas sociales y más al crecimiento.
 
Para esta administración no va a ser complicado reducir el número de pobres de manera importante si logra que el PIB per cápita crezca a una tasa de 2.5% anual en promedio. Esto significa un crecimiento anual de la economía de 3.9% en promedio.
 
 
No pareciera una cifra desproporcionada y si se alcanza se tendrá probablemente el mejor desempeño de la economía para un sexenio desde la década de los 70, pues el mejor resultado había sido el de Salinas con un promedio anual de 3.3%.
 
 
La reducción de la pobreza requerirá además de políticas sociales claramente redistributivas. Eso implica hacer una revisión profunda de las políticas públicas que son fuertemente regresivas como el mantenimiento del subsidio a la gasolina o los esquemas de pensiones de entidades como el IMSS o Pemex por citar sólo un par de casos.
 
Veremos si hoy nos anuncian algo relevante en esta materia.
 
 
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