Opinión

La diferencia entre Peña y Calderón

La captura de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, dejó de manifiesto una gran diferencia entre la estrategia seguida en el sexenio de Felipe Calderón y la que se emplea en la administración de Enrique Peña: la coordinación.

A diferencia de lo que ocurrió en el sexenio pasado, en el que el procurador -y luego la procuradora general- tenía serios encontronazos con el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, y éste a su vez con los mandos del Ejército y la Marina Armada de México, en el gabinete actual existe una línea de mando a la que todos los funcionarios responden.

Con Calderón fue evidente la lucha que se dio entre el Ejército Mexicano y la Marina Armada de México.

La Marina incluso relevó al Ejército en las detenciones importantes -en todas-, ocurridas el sexenio pasado.

Fueron elementos de la Marina los que eliminaron al Jefe de Jefes o El Barbas Arturo Beltrán Leyva; de hecho, a la Marina se le atribuye descabezamiento de ese cártel.

Esta rivalidad entre las instituciones encargadas de la seguridad del país tuvo un alto costo para el gobierno calderonista; no sólo porque impidió que la estrategia fuera exitosa, sino porque el Ejecutivo dedicaba buena parte de su tiempo a recomponer el tiradero que dichos funcionarios le dejaban.

Dos casos emblemáticos: el llamado michoacanazo, que fue la detención de varias decenas de presidentes municipales, acusados de delincuencia organizada, que semanas después fueron liberados.

Y el otro, la detención y posterior liberación de la ciudadana francesa Florance Cassez, dejada en libertad por las violaciones al debido proceso.

Ayer el presidente Peña resaltó la colaboración entre todas las instituciones de seguridad para lograr la captura de El Chapo, golpe que sin duda servirá para relanzar su administración.

Y aunque para muchos la colaboración tendría que ser automática y un deber de todo funcionario, los intereses que se manejan en esos sectores son tan fuertes que pueden echar por la borda una estrategia presidencial de seguridad.

Por eso Peña la presume.

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Que hoy saldrá la convocatoria del PAN para la elección del nuevo presidente.

Y será a partir de su publicación que el senador Ernesto Cordero y el presidente actual del partido, Gustavo Madero, deberán cumplir su palabra y solicitar licencia para separarse de sus respectivos puestos hasta el término de la elección.

Cordero pondrá especial atención en el tema de la transparencia de los recursos autorizados para las campañas, 12 millones de pesos para cada candidato.

Y es que el cuartel del exsecretario de Hacienda quiere que se deje en claro de dónde salieron los recursos y en qué se van a gastar.

No vaya a ser, dicen, que el dinero de los “moches’’ denunciados por presidentes municipales vayan a parar a la campaña de Madero.

Pero eso no ocurre en México, ¿verdad?

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Hablando del PAN; ayer renunció al partido el exgobernador de Nuevo León, Fernando Elizondo Barragán, alegando que “la corrupción se ha adueñado del partido’’.

¿A poco?

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Casi o todos los gobernadores se han sumado a la cauda de felicitaciones que ha recibido el presidente Peña por la captura del El Chapo Guzmán.

El gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, reconoció y respaldó el
impulso que realiza Peña Nieto para devolver la paz a México y elogió la “comunicación interinstitucional’’ para la detención del capo
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El gobernador de Sinaloa, Mario López Valdez, por cierto, no se había pronunciado al respecto.