Opinión

La desmaterialización del arte

   

An object that tells of loss, destruction, disappearance of objects. Does not speak of itself. Tells of others. Will it include them?

Jasper Johns


Feliz año a todos los lectores, mis mejores deseos a todos ustedes para este año que inicia.

Si hiciéramos el ejercicio de contar cuántos son los objetos con los que tenemos contacto diariamente, seguramente perderíamos la cuenta. Alguna vez leí que si se juntaban todos los objetos del mundo, todos, viejos y nuevos, productos en bodegas, etcétera, el dinero mundial circulante no alcanzaría para comprarlos o pagarlos (de ahí el éxito del crédito). El objeto es símbolo y signo de nuestros tiempos.

En la década de los 1960, las diversas prácticas artísticas fueron orientándose hacia un fenómeno que los críticos y teóricos llamaron “la desmaterialización de la obra de arte”, es decir, que las piezas se iban alejando cada vez más de los soportes tradicionales como la pintura o la escultura, para ser más bien eventos o entidades conceptuales carentes de forma; incluso a estas corrientes se les llegó a denominar anti-arte o anti-forma.

El arte de la tierra o Land Art, el arte procesual, el arte del cuerpo, el performance y el arte conceptual fueron las practicas artísticas que abandonaron el culto al objeto para concebir un arte más abierto, total e integral que fuera imposible de encerrar en una forma, como si fuera una jaula. ¿Pero, por qué esta estrategia tomó tanta trascendencia?

Hemos hablado mucho en este espacio sobre la importancia de Marcel Duchamp y sus ready mades, y son justamente estos el germen de esta desmaterialización, junto con el anarquismo Dada y el Surrealismo. Es la otra cara de la moneda de la modernidad, que abraza el lado intelectual, crítico y efímero del pensamiento estético de una cultura, ya no la contemplación subjetiva de un objeto inanimado; la acción en tiempo real de una obra de arte y su incidencia en la vida o en el espacio cotidiano son el motor de este desvanecimiento del objeto artístico.

Hay una pieza que ilustra perfectamente la transición a este concepto de desmaterialización: Leap into the Void (1960), de Yves Klein, una fotografía que capta justo el momento en que el artista salta al vacío. Sí, el soporte es un medio fotográfico, pero sólo como registro de una acción, para ser publicada en un periódico que tiene de por sí una vigencia muy limitada, no para explorar los límites de la fotografía, sino los límites de una acción del cuerpo en un espacio y un tiempo determinados, esa es la diferencia. El salto de Klein es la pieza, ese acto efímero, inaprensible, esa es la obra de arte; lo demás es sólo el registro, la huella.

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Leap into the Void

Tomada de http://www.yveskleinarchives.org/

Leap into the Void, de Yves Klein. (Tomada de: http://www.yveskleinarchives.org/)


Esta desmaterialización del arte se separó en tres vías posibles que operaban al mismo tiempo como definición conceptual del arte mismo: el arte como acción, el arte como idea y el arte como un proceso.

Obviamente estas posturas trataban de conciliar el quehacer artístico con una actividad intrínsecamente humana-ritual, y no como una producción en serie industrializada que había explotado el Minimalismo norteamericano. El rechazo a la materia, a los insumos industriales y su economía del consumo fueron también los pivotes de este fenómeno.

Así, esta desmaterialización puso sobre la mesa del debate artístico la diferencia entre lo visual y lo visible, y la importancia del pensamiento en el arte, que mutaba de ser una simple actividad contemplativa para el espectador a ser un reto personal intelectual.