Opinión

La denuncia de Del Paso al recibir el Premio Cervantes

 
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fernando del paso

El pasado 23 de abril, el notable escritor mexicano Fernando del Paso recibió de manos del rey de España, Felipe VI, el Premio Cervantes 2016. Se trata, como bien se sabe, del máximo y más codiciado galardón literario a que puede aspirar –sin considerar el Nobel, por supuesto- todo autor que escriba en castellano. En consecuencia, una gran distinción obviamente, que desde 1975, año en que se instituyó el premio, sólo han recibido cuarenta personas. Entre éstas seis nacidas en México, incluido Del Paso.

En esta ocasión el premio y la ceremonia de adjudicación del mismo tuvieron relevancia adicional. Porque es el año en que se cumple el 400 aniversario del fallecimiento del insigne escritor que le da nombre al Premio, Miguel de Cervantes Saavedra.

Muy significativa ha sido ésa entre las efemérides cervantinas. Pues con motivo del mencionado IV centenario se cuentan por miles los actos que en reconocimiento y homenaje al gran autor de El Quijote se han venido celebrando alrededor del mundo, en numerosos países e incontables lugares, en muchos de los cuales ni siquiera se conoce y menos aún se habla el español. Pero sí se reconoce la obra de Cervantes.

De lo mencionado se puede considerar que entre los miles de actos de reconocimiento y homenaje al genial escritor alcalaíno, el acto central, por su solemnidad e importancia, amén de haberse celebrado exactamente el día del IV centenario, el sábado 23 de abril, fue sin duda la entrega del Premio Cervantes.

Un gran foro pues, con millones de miradas puestas en él y amplísima cobertura de medios de todo el planeta.

Pues bien, sin andarse por las ramas y sin acudir a eufemismos ni a subterfugios o palabras encriptadas, como en ocasiones se hace, Del Paso aprovechó ese colosal foro para denunciar la grave situación que vive nuestro país. Dijo: “Las cosas no han cambiado en México, sino para empeorar, continúan los atracos, las extorsiones, los secuestros, las desapariciones, los feminicidios, las discriminaciones, la impunidad y el cinismo”. Fuerte, muy fuerte, habló el escritor, pero no faltó a la verdad y ni siquiera se puede decir que exageró.

A continuación, como para acallar algún remordimiento, expresó: “criticar a mi país en un país extranjero me da vergüenza. Pues bien, me trago esa vergüenza. No denunciarlo, eso sí que me daría más vergüenza”.

Señala la crónica que con gran emotividad dijo aprovechar “este foro internacional para denunciar a los cuatro vientos la aprobación en el estado de México de la bautizada como Ley Atenco. Una ley opresora –explicó- que habilita a la policía a apresar e incluso a disparar en manifestaciones y reuniones públicas a quienes atenten, según su criterio, contra la seguridad, el orden público… Esto parecería tan sólo el principio de un Estado totalitario, que no podemos permitir”.

¿Hizo bien Del Paso, o mal, al haber aprovechado tan formidable foro para hacer las denuncias que hizo? Hasta hace pocos años habría sido objeto de linchamiento oficial y mediático por violar el sacrosanto principio de que "la ropa sucia se lava en casa". Se le habría llamado traidor a la patria y otras lindezas por el estilo. Hoy las cosas han cambiado, como resultado de la globalidad y de que en México las cosas han llegado a extremos de escándalo. Particularmente por lo que hace al cinismo, denunciado por Del Paso.

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