Opinión

La demanda colectiva funciona


 
Funcionó la demanda de acción colectiva, un recurso judicial novedoso, para que una agrupación de 53 personas y 20 organizaciones lograran que un juez de distrito le ordenara a la SAGARPA y a la SEMARNAT que suspendan todo trámite de autorización a liberar maíces genéticamente modificados al ambiente.
 
No es una medida definitiva a pesar de lo cual, tiene importancia enorme porque obliga a confrontar, en igualdad de condiciones judiciales, los argumentos y pruebas a favor y en contra de la comercialización de esas semillas en México.
 
El gobierno de Calderón autorizó en 2009 la siembra experimental de maíz transgénico y en 2011 la siembra piloto en áreas restringidas.
 
Sin que se permitiera conocer los resultados de esas pruebas experimentales y piloto, Pioneer pidió en septiembre de 2012 autorización para la siembra de un millón 400 mil hectáreas y Monsanto para un millón de hectáreas más, ya en fase comercial.
 
El 26 de febrero terminaron los cuatro meses de plazo en el que SAGARPA y SEMARNAT debieron resolver esas solicitudes. Por alguna razón no lo han hecho; ahora tienen una causa judicial para no hacerlo y para abrir la discusión sobre el tema.
 
Hasta ahora, la discusión se ha dado en la Sagarpa y Semarnat con las transnacionales Monsanto, Agrosciences y Pioneer, que han desarrollado y patentado esas semillas.
 
Los científicos y organizaciones ambientalistas que se oponen a la siembra de maíces transgénicos en México, han expuesto sus argumentos en la informalidad, sin saber hasta donde son tomados en cuenta. Ya no estarán al margen en la discusión.
 
La importancia de la resolución del Juzgado Federal Décimo Segundo de Distrito en Materia Civil es doble: abre la discusión para llegar al fondo de los riesgos del uso de esas semillas en el caso particular del maíz y entre tanto, suspende los trámites de autorizaciones solicitadas por las transnacionales para sembrarlas comercialmente.
 
La Asociación Civil "Colectivas", que presentó la demanda el 5 de julio pasado, es ahora por ley, interlocutora obligada en la discusión.
 
En ese grupo participan personalidades como el Dr. Antonio Turrent, el Dr. Raúl Hernández Garciadiego, el Ing. Víctor Suárez y la Mtra. Adelita San Vicente con otros casi cincuenta ciudadanos y 20 organizaciones no gubernamentales de productores, indígenas y ambientalistas.
 
La Maestra San Vicente Tello es quien, en representación de la colectividad demandante, tiene el derecho y obligación legal de presentar argumentos y pruebas contra los transgénicos y en defensa del derecho humano al medio ambiente limpio.
 
“Colectivas” no debe tener problemas para reunir pruebas científicas nacionales y extranjeras que avalen su demanda en protección del ambiente e inclusive de la salud de los consumidores.
 
Están, por ejemplo, las conclusiones del año pasado de 235 investigadores de 70 instituciones nacionales coordinadas por la CONABIO según las cuales, es inevitable la contaminación de transgenes a siembras aledañas por efecto del viento y a grandes distancias mediante el comercio.
 
Si se tratara de siembras de algodón pudiera pasar, pero tal contaminación es inadmisible en el caso del maíz porque acabaría con las semillas en las que se sustenta la agricultura y la seguridad alimentaria campesina, tanto de subsistencia como la comercial.
 
Los recursos de siembra se reducirían con el tiempo a los paquetes de transgénicos y agroquímicos que vendan las transnacionales, con la doble limitante de que no cualquiera se los podría pagar y que tales semillas requieren, para germinar, condiciones de humedad y temperatura que sólo se dan en alrededor de 2.5 millones de hectáreas en México.
 
Son inutilizables en el resto de las tierras, en las que se siembra en condiciones ambientales frecuentemente críticas, a las que están adaptadas las semillas criollas y las mejoradas.
 
La protección de ese germoplasama es crítica para la producción nacional del maíz, principal alimento de los mexicanos.
 
Por eso dejó oficialmente dicho Olivier De Schutter, Relator Especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación: “el problema de los cultivos transgénicos tiene una resonancia particular en México”.