Opinión

La defensa del 'New York Times'

    
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Las amenazas cumplidas de Trump a los medios de comunicación son de preocupar. No se trata de un pleito de retórica o de formas de ver la política. No. Se trata de la tolerancia, del respeto a la libertad. Prohibir la entrada al New York Times y a otros medios a las conferencias de prensa en la Casa Blanca no es un chiste ni una rencilla. Es una abierta manifestación de rechazo al pensamiento libre, a la pluralidad de ideas y a la libertad de expresión.

No debe extrañarnos a los mexicanos, que hemos sufrido desde el primer día la virulencia del fascista anaranjado que ostenta el poder estadounidense. La cruzada contra los que no son como él, ni piensan como él, no tiene límites. En Estados Unidos se está librando una batalla por la libertad que debe ser del interés de todos.

La relación entre la prensa y el poder es una línea tensa. Así debe de ser. Obviamente cualquier presidente sueña con desaparecer la crítica: estorba, molesta, irrita, pero ese es precisamente su papel. Es el contrapeso lógico del poder, es su límite. Por eso hace tanto daño la “prensa vendida”, porque hace a un lado esa función primordial en una democracia. Por supuesto que es normal que haya prensa más favorable a un partido o a un gobierno, tiene que ver con la manera de concebir la política. En Estados Unidos la prensa apoya abiertamente a algún candidato que le parece lo más conveniente para el país en ese momento. En otros países los medios de corte socialistas, por ejemplo, son más tolerantes con los gobiernos de ese corte ideológico y fiscalizan con rigor a los gobiernos de derecha. En México no pasa eso porque todos los medios se sienten poseedores de una objetividad inquebrantable, por lo que lo mismo se mueven para un lado que para otro.

El New York Times ha lanzado una campaña para defender, no su negocio, no sus ideas, sino la verdad. La necesidad pública de la verdad. “La verdad es más importante ahora que nunca”, es la firma de su campaña. Los anuncios contienen una serie de sentencias acerca de lo que es la verdad: la verdad es necesaria. La verdad no tiene agenda. La verdad es dura de escuchar. La verdad es dura de aceptar. La verdad no es obvia. La verdad es necesaria. La verdad es poderosa. La verdad está siendo atacada.

Como se puede ver no es una campaña de suscripciones, sino una en defensa de uno de los más grandes valores de las sociedades libres. Vivir en democracia implica los contrapesos. Y los medios de comunicación son parte esencial del sistema de resistencias al poder. Por eso la batalla que libra ahora el New York Times contra Trump, es fundamental. Si el trumpismo logra desaparecer o minar el pensamiento contrario, el pensamiento que lo combate con trabajo y con ideas, lo que vivimos ahora será nada comparado con la instauración del fascismo en el imperio del norte. El resultado de esa batalla tendrá consecuencias en todos lados. El New York Times está peleando por todos nosotros.

Twitter: @JuanIZavala

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