Opinión

La decisión de Gander

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Enrique Peña Nieto turisteando en Francia con Francois Hollande. (Cuartoscuro)

En el aeropuerto de Gander, Canadá, en un lapso de menos de 60 minutos el presidente Peña tomó una de las decisiones que marcarán su mandato y su legado. Poco antes de llegar a la parada técnica de la aeronave presidencial TP01, Peña fue informado de que El Chapo Guzmán se había fugado. La decisión en Gander era binaria: seguir adelante con la vista de Estado a Francia o regresar a México a enfrentar las críticas y comandar la respuesta.

El liderazgo se ejerce en los momentos de crisis; ante las grandes decisiones. La teoría de liderazgo señala cuatro elementos a observar en los procesos de decisión. Primero, ¿qué tan sorpresivo fue el hecho que obliga a tomar una decisión y si éste pudo ser previsto? Segundo, ¿qué tan relevante es el hecho y si llega a poner en riesgo la sobrevivencia del país o la permanencia del grupo en el poder? Tercero, ¿con cuánto tiempo se cuenta para tomar la decisión? Y finalmente, ¿a quién consulta el líder para tomar la decisión?, ¿tiene la proclividad de ir más allá de su círculo cercano?

A diferencia de otra gran decisión en lo que va del sexenio, la desaparición de estudiantes de Ayotzinapa en que la información era nebulosa y tuvieron que pasar varios días para esclarecer la gravedad de los acontecimientos, en la fuga II del Chapo el presidente tuvo desde Gander una idea clara de la proporción de la crisis.

La fuga del Chapo fue altamente sorpresiva. Más aún, el momento en el que se le informó a Peña era muy comprometido porque iba en vuelo.
El TP01 cuenta con internet y un teléfono satelital. Pero seguramente hubo que llegar a la escala para ganar más información y evaluar la pertinencia de seguir adelante. La prensa señala que Peña no salió de la sala de espera reservada para él y su comitiva. Gander cuenta con un salón de espera oficial, sencillamente decorado, que consta de dos salas sencillamente equipadas y comunicadas entre sí, incluso en la mayor hay un televisor. En una de esas salas impersonales Peña se informó, evaluó y decidió continuar a París.

La fuga del Chapo es altamente relevante para el prestigio y credibilidad de Peña. Su captura fue celebrada como el gran logro del combate contra el crimen organizado. Las declaraciones de Peña y de su entonces procurador Murillo Karam no dejan duda. Sabían lo valioso del gran pez que habían capturado. De manera que Peña tuvo conciencia de las implicaciones de la fuga II. Comprometía la seguridad de México y la credibilidad de él y de su equipo de seguridad.

El tiempo era lo más escaso. Para volar de México a París, el TP01 requiere una parada para abastecer combustible justo a mitad del camino, en Gander, muy al este de Canadá. (El Boeing 757 adquirido por la Presidencia de la República en la década de 1980 no tiene más que ocho horas de autonomía de vuelo.) Una parte sustantiva del tiempo en la parada seguramente se utilizó para conocer mejor los detalles: ¿Cómo se fugó?, ¿quién lo ayudó?, ¿quién se coludió? La decisión central de Gander –seguir o no a París–, bien pudo haber recibido pocos minutos de discusión.

En Gander, Peña contaba con su equipo esencial en la toma de decisiones. Estaban sus dos colaboradores más cercanos, el secretario de Hacienda Videgaray y el jefe de la Oficina de la Presidencia Nuño. El canciller Meade, quien se ha ido ganando un lugar en la burbuja decisoria de Peña, también estaba presente. Desde Gander seguramente le llamaron a París al responsable de la seguridad nacional, el secretario de Gobernación Osorio Chong.

En la escala se tomó e instrumentó la decisión: Peña seguiría adelante y le instruyó a Osorio Chong regresar a México en ese momento.

Ante un escenario como el de Gander, las teorías de liderazgo y toma de decisiones predicen: el proceso tiende a cerrarse pronto, impidiendo evaluar las alternativas. La decisión, incluso, toma un patrón de reforzarse a sí misma. En vez de seguir explorando opciones, los miembros del grupo compacto tienden a insistir en que tomaron la decisión correcta. Más aún, ante la angustia de tomar una decisión tan relevante en sólo minutos, suele ocurrir un proceso denominado Groupthink, que es una dinámica de grupo en que se minimiza el conflicto y se tiende a llegar rápido a un consenso; incluso, se desdeña la independencia de pensamiento y se refuerza la lealtad al líder y la pertenencia al grupo.

En Gander, Peña se cerró y se equivocó. Tendría que haber regresado a México a enfrentar las consecuencias de la fuga II. Ante la severidad de la crisis, Peña tendría que estar parapetado en Los Pinos, comandando la respuesta del Estado mexicano.

Twitter: @RafaelFdeC

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