Opinión

La danza de las cifras

1
 

 

Pobreza

En los próximos días será sentada en el banquillo de los acusados la política social del gobierno de la República. Coneval anunciará que la pobreza aumentó en el país entre 2012-2014, sin embargo la medición no incluye los resultados de los nuevos programas sociales emprendidos por la Sedesol.

La polémica se centrará en que se trata de cifras no actualizadas, que tienen un año de desfase, ya que estas incluyen datos a julio de 2014 por lo que contabilizan solo un año y medio de la actual administración y por lo tanto no mide el impacto del cambio del programa Oportunidades a Prospera en la medición de la pobreza.

Otro punto a poner en consideración es que a pesar de que el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social toma en cuenta los siguientes ocho indicadores para medir la pobreza: ingreso, rezago educativo, acceso a la alimentación, a los servicios de salud, a la seguridad social, a servicios básicos de la vivienda, calidad y espacios de la vivienda y el grado de cohesión social, da un mayor peso a lo relacionado con el ingreso corriente per cápita.

De esta forma, los criterios que aplica ese organismo no reflejan la realidad de lo que ocurre en la actualidad, y deja afuera los beneficios de programas como la Cruzada Nacional contra el Hambre, cuyo objetivo es sacar de la pobreza extrema y alimentaria a seis millones 200 mil mexicanos.

Este y otros programas impactan directamente en abatir la pobreza y la marginación, empero Coneval no los valora y su omisión hará a muchos emitir juicios sumarios.

Llama la atención que un organismo, autónomo y descentralizado, presente resultados sesgados que corresponden más a otros intereses que a una medición real que ayude efectivamente al mejor ejercicio de las políticas públicas.

Lo único que provoca Coneval con sus evaluaciones es desconfianza e hilaridad. La pedrada que soltará contra el gobierno va de regreso con una fuerza multiplicada. Un bumerang que daña, aún más su credibilidad.

En reciente entrevista, el secretario ejecutivo del mencionado Consejo, Gonzalo Hernández Licona, se cura en salud y señala que “podemos ver que hoy las familias, especialmente aquellas en condiciones de pobreza y pobreza extrema, tienen mejor calidad de sus pisos, pisos firmes, mejor calidad de sus hogares, agua potable, electricidad, drenaje, servicios básicos a la vivienda. Ha avanzado esa cobertura.

Todo eso ha venido mejorando. Si nada más viéramos ese elemento, podríamos decir que la pobreza tendería a bajar”. Declaración contradictoria a la evaluación que dará a conocer el 23 de este mes.

No olvidemos también que el éxito de la política social es directamente proporcional al desarrollo económico. Si el país no crece al ritmo esperado para incorporar a millones de mexicanos al círculo virtuoso de la productividad se debe a esta variable, ya que no existe programa alguno por sí solo que revierta la pobreza. Lo hecho por Sedesol es inédito por la creatividad de las acciones que ha emprendido y el compromiso que ha asumido con la población más marginada del país, ubicada en Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Guerrero y San Luis Potosí, principalmente.

La pobreza no sólo se contuvo, sino se empieza a revertir por el impacto que las reformas estructurales ya tienen en la economía. Esa es la realidad.

Y esto lo demuestran los datos arrojados por la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2014, elaborada por el INEGI, que revela que los ingresos crecieron 2.1 por ciento en los hogares más pobres del país, que son atendidos por los programas sociales de la Sedesol.

economia@elfinanciero.com.mx

También te puede interesar:
​Zabludovsky