Opinión

La curiosa empatía presidencial

      
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Peña en su mensaje. (Especial)

Hay que admitir que este gobierno es audaz e innovador. Hay pocos ejemplos a nivel internacional de los errores que comete y no hace nada para tratar de justificar o corregir. Simplemente les vale. No les importa hundirse en el pantano, parece que lo disfrutan. Una vez que se dieron cuenta de que el país no era una tolucota, se dedicaron al bandidaje y la insolencia. Total, si hay un problema que pague el presidente, que para eso es el jefe. Es extraño, porque en lugar de poner alfiles para que el presidente no pagara un costo, siempre lo sacan al frente. No importa ya el nivel de su debilidad, el que recibe los golpes es él. Claro, primero decidieron hacer pinole a la primera dama.

Lo normal es que en su comunicación los presidentes busquen ponerse en el lugar de los ciudadanos. Es una manera de decirle a los gobernados que se comprende su situación, que el presidente está al tanto de lo que viven, de lo que les preocupa, que no es ajeno a su situación. En ese esfuerzo comunicacional se va un sexenio o lo que dure el periodo del mandatario en turno.

Pero aquí es un ejercicio de inmolación. Resulta curioso cómo Peña no hace ningún esfuerzo en sus mensajes por ponerse del lado ciudadano. Dice que los entiende, pero nadie le cree. Y no le creen porque después de anunciar su supuesto entendimiento sobre la irritación de sus gobernados, procede a regañarlos.

Es claro que el presidente no sabe lo que es la empatía. No entiende su papel, pero tampoco el de los ciudadanos ni el de los medios. “Ya sé que no aplauden”, dijo a un grupo de reporteros, revelando que piensa que el papel de los medios es aplaudir, no criticar o cuestionar. Lo dijo como si se tratara de una falla de los reporteros o un descubrimiento propio. Simplemente no entiende por qué no aplauden.

Lo mismo sucedió con el famoso comercial de “ya chole con tus quejas”. Duró dos días al aire. Fue la expresión de un gobierno y un presidente que se sienten acorralados, incomprendidos en su esfuerzo. Aunque no les salga nada, ellos sienten que hacen todo, pero la gente no los entiende, nada más piensa que son unos vulgares rateros que se roban todo. Peña y su gobierno piensan que hacen cosas maravillosas y que los ciudadanos nada más se quejan. Es algo que le debe pasar a cualquier gobierno: sentir que la ciudadanía no lo comprende a cabalidad, que sus esfuerzos no son recompensados con notas y comentarios positivos, pero solamente el gobierno de Peña hace de ese sentimiento un spot.

Y esta semana nos tocó el “¿Qué hubieran hecho ustedes?” en referencia al alza de la gasolina. Esta frase revela que al presidente no le interesa saber qué es lo que sienten los ciudadanos sino que los ciudadanos no saben lo que le pasa a él. En lugar de explicar, demanda que se pongan en su lugar. Es la desesperación. El presidente pide de esa manera que la ciudadanía, que tiene que esforzarse por ir a su trabajo, por mantener a su familia en condiciones precarias, que es asaltada, que apenas tiene para salir al mes, que ve canceladas sus posibilidades de desarrollo, a ellos les pide que se pongan en los zapatos del presidente para decidir el gasolinazo.

Curiosa forma de gobernar y de tener empatía con los gobernados.

Twitter: @JuanIZavala

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