Opinión

La cultura del obstáculo

Paul Cremoux W. 
1
 

 

Culture Matters. (https://www.amazon.es/Culture-Matters-Values-Shape-Progress/dp/0465031765)

Imagine que un ciudadano de Göteborg (Suecia) visita nuestro país y en el ánimo de conocer sus atractivos turísticos renta un automóvil. A lo largo de su recorrido se enfrentaría con el señalamiento vial que ya todos conocemos que dice: “Respete las señales”… Bajo esta lógica, se preguntará si la siguiente indicación vial podría decir: “Respete el cartel que dice que respete las señales”, y así sucesivamente hasta el infinito… ¿Por qué habría que recordar que las señales están para respetarse? ¿Qué no es esta su función primordial? Seguro recordaría la cita sobre México que André Breton declaró cuando se perdió para dar una conferencia en la UNAM. Esto le traería aún más interés por descubrir el folclor de nuestro país.

En el libro Culture Matters de Lawrence E. Harrison (1985) se plantea cómo los valores culturales moldean el progreso humano. Esto lo explica por medio de la relación estrecha que existe entre las formas cotidianas de comunicación y el funcionamiento económico-político de los países. ¿De qué manera los mexicanos enfrentamos los retos y los problemas?

Según el autor es una cuestión de comportamiento cultural.

Ante la falta de un Estado de derecho instituido en todos los niveles de nuestra sociedad y donde a todas luces las leyes no se hacen cumplir, se genera una estrategia particular para enfrentar los problemas. Por ejemplo, cuando termina un partido de futbol las calles aledañas al estadio se cierran; cuando existe la visita de un jefe de Estado se hace lo mismo; también cuando hay una manifestación o cuando hay un accidente, pareciera que es el único recurso que tuviera la inteligencia vial: “Es mejor impedir que permitir.” Ante cualquier acontecimiento de cualquier orden, la directiva es obstaculizar. Y, ¿qué hay de los estudios de flujo vehiculares?, ¿los semáforos inteligentes?, ¿las vialidades de dirección intercambiable?, ¿la multitud de cámaras que se instalaron en los cruces de la ciudad y las posibles alianzas con tecnología que ya provee inteligencia vial como Waze, Google maps o tantas otras? Me pregunto: ¿alguna vez se ha intentado simplemente permitir, más que impedir?

El ejemplo más claro de este comportamiento omiso se advierte de mejor manera en el detrimento consistente y cotidiano que se aprecia en el espacio público de nuestra ciudad capital. Los comercios, oficinas de gobierno y desarrollos inmobiliarios construyen en la acera 'jardineras' masivas para impedir la propagación del comercio informal, bardas que impiden el paso por motivos de seguridad, rejas y picos de acero que protegen sus vitrinas. Aún en las más recientes y renovadas vialidades como la avenida Presidente Mazaryk aparecen mogotes como si se tratara de la entrada a una embajada en conflicto bélico con otra nación.

Y por supuesto, no menos importante, el icónico tope que tiene la característica de aparecer en cualquier lugar casi de forma espontánea; otro recurso que impide por medio de la fuerza física un comportamiento. Todas estas 'obras' advierten el vacío generado por ineptitud política y la falta de especialización profesional para resolver de manera judicial un problema que no compete al ámbito de la construcción.

La cantidad y calidad del espacio público genera valor económico substancial en la ciudad y existe amplia evidencia de la relación entre el valor de la propiedad y la productividad de una comunidad.

“Pareciera que las cosas sencillas, eficientes y claras no dan dinero”, dice Lawrence E. Harrison, refiriéndose a los trabajos que realizó para las misiones de USAID en países de Latinoamérica de 1965 a 1981. La 'filosofía' del obstáculo está inmersa en la práctica de una cultura laboral que para los países más industrializados no es fácil de entender. De la creación de problemas surge la posibilidad de crear corrupción, y con esto, de un 'nuevo negocio'. Este ha sido uno de los razonamientos que nos han separado y retrasado por décadas con respecto a los países más industrializados.

Paul Cremoux W. Es maestro por la Universidad de Columbia University, becario del Fonca y del Conacyt, experto en temas de sustentabilidad y ahorro energético para las edificaciones.

Tweeter: @paulcremoux