Opinión

La culpa y la maldad

Gil imaginó estos diálogos, o como se llamen: Oiga, ¿por qué incendia usted ese edificio? Por mis compañeros desaparecidos. Anjá. Oiga, ¿por qué saquea usted esa tienda, por qué se lleva esa televisión que no compró? Por mis compañeros desaparecidos. Anjá. Gamés se frotó los ojos cuando vio en sus periódicos las quemazones en las oficinas estatales del PRD en Chilpancingo, ubicadas a unas cuantas cuadras del Zócalo de esa ciudad.

Los profesores, o como se llamen, de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación del estado de Guerrero (la temible CETEG) llevaban garrotes y bombas caseras, es decir, envases con gasolina.

Gil lo leyó en su periódico Reforma: “Sálganse de volada”, y la gente salió como alma que lleva el diablo de las instalaciones del PRD. Los encapuchados rociaron con gasolina todo lo que encontraron a su paso. “Documentos, computadoras, sillas, escritorios y luego les prendieron fuego”.

Otro grupo de mentores, mju, que llevaba garrotes, rompió vidrios. “Entre tanto, unos treinta maestros arremetieron a garrotazos contra los cristales de un automóvil Jetta que se encontraba en el estacionamiento”. Jesús Guerrero reporta esta declaración en su periódico Reforma: “No se vale lo que hicieron los maestros, ese automóvil no pertenecía a ningún dirigente del partido, es de un trabajador que está en el departamento de contabilidad”.

Fuego y memoria


Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: la culpa y la maldad. Los gobiernos estatal y federal tienen culpa por sus omisiones criminales, por sus dilaciones ante el crimen organizado, la corrupción, razón por la cual no castigarán a los rufianes de la Coordinadora; los rufianes de la Coordinadora aprovecharán esa culpa para destruir, violentar, incendiar edificios, archivos, documentos importantes, memoria de papel, en fon, si le permiten a Gamés una palabrota, a eso se le llama maldad.

Pregunta: ¿El PRD tiene responsabilidad al menos moral en la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa? Sí. ¿Por esta razón debemos quemar sus oficinas, apedrear sus edificios, lincharlos? No. (¿Cómo ven a Gil injertado en Francisco Zarco?).

Si pudieran, los maestros de la Coordinadora, ¿desaparecerían a los dirigentes del PRD?

Seguramente sí. ¿Y eso está bien? Ustedes, lectora y lector, digan. Perdón, pero Gil no marcharía en una causa que incendia edificios, ni por todos los muertos del mundo. Oigan esta obviedad de obviedades: la violencia trae más violencia, y así, hasta el fuego y la destrucción.

Los mismos maestros que protestan por la desaparición de 43 normalistas saquearon la Plaza Tamarindos cuyos comercios al parecer pertenecen al exalcalde prófugo. Los encapuchados, afirma la nota de su periódico Reforma, se llevaron pantallas de televisión, videojuegos, aparatos electrodomésticos, telefonía y bancos. ¿Cómo la ven?, sin albur.

Oigan esto: muchas personas, entre ellas niños y ancianos, entraron al Ayuntamiento y se llevaron escritorios, ventiladores, computadoras. ¿Quieren ustedes una razón de mayor peso para pedir la renuncia de Aguirre? El Estado no existe, hay quemazones, saqueos, marchas, violencia. Serio: no se la prolonguen y arreglen las cosas de tal forma que el señor Aguirre pase a sus habitaciones a dormir la mona. Ups, con el perdón.

La flor unánime

Rara flor, pensó Gamés cuando vio las marchas y los lugares de donde provenían los contingentes. No importa el número, importa la credibilidad de la protesta. Del Ángel de la Independencia al Zócalo marcharon grupos de la UAM, el Politécnico, el SME, la UACM, la Ibero, la Normal de Maestros, organizaciones sociales.

Una manta decía así: “La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición”. Pas mal. Magnífica oportunidad para condenar en público a los rufianes de la Coordinadora de Guerrero. Pequeño problema: la Coordinadora desfiló por la avenida Reforma exigiendo la aparición de los 43 estudiantes desaparecidos. Como diría el filósofo: ni pex.

La máxima de Pío Baroja espetó en el ático de las frases célebres: “Buscar la unanimidad por la violencia es labor baldía”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX