Opinión

La crisis que llegó de China


 
Los financieros sintieron el jueves pasado una especie de deja vu, que recordó el 2008.
 
No me refiero a la cotización del dólar de 13.55 que tuvimos ese día, sino a lo que pasó con los bancos chinos.
 
En la segunda economía más importante del mundo, se produjo una parálisis de los créditos entre los propios bancos.
 
Cundió la desconfianza y la tasa interbancaria pasó de niveles de 4% en días previos a 11%. Corrieron rumores sobre posibles quiebras de instituciones financieras y la bolsa de Shanghai cayó 3% en 2 días, acumulando un descenso de casi 11% en el mes.
 
¿Qué pasa en China y cómo puede afectar a la economía mundial y a México?
 
 
La semana pasada, las autoridades monetarias chinas dieron un golpe de timón a sus políticas.
 
Meses atrás, ante la evidencia de un freno económico, se había incentivado a los bancos a prestar.
 
La tasa de crecimiento del crédito se ubicaba ya en 23% en términos reales. Pero además, el llamado “crédito sombra”, otorgado por canales fuera de los institucionales, sumado al crédito formal, pasó del 120 por ciento del PIB hace un lustro a 200 por ciento.
 
Las autoridades monetarias tomaron la decisión de generar un apretón para corregir estar burbuja y provocaron el alza de las tasas interbancarias.
 
El viernes, la situación de alivió un poco y las tasas bajaron del 11 a 8%, pero siguieron en el doble de hace unos meses.
 
Los expertos no creen que vayamos a tener una crisis bancaria en China, por lo menos al estilo Lehman Brothers en 2008, por la simple razón de que el Estado tiene la propiedad de los bancos.
 
Pero, en lo que sí hay coincidencia es en que el nuevo liderazgo chino ha tomado la determinación de que va a bajar el ritmo de crecimiento de su país.
 
Arthur Kroeber, director de GK Dragonomics, citado por The Financial Times, predice que en el 2014 la economía china estará creciendo sólo al 6%, frente al 10% promedio de la década pasada.
 
Una de las implicaciones más importantes de este hecho es que va a bajar fuertemente la demanda de materias primas importadas por China y va a producir una caída importante en los precios de los minerales, de diversos productos agropecuarios y de los energéticos.
 
Se trata de una pésima noticia para naciones como Brasil, Argentina, Perú, Chile, entre otros, cuya estructura de exportación está claramente cargada hacia los commodities.
 
Jorge Suárez-Vélez ha planteado en sus textos y análisis que el modelo económico chino va a cambiar de uno orientado principalmente a las exportaciones a otro que depende más del mercado interno y en el que habrá un crecimiento más lento. Los hechos le están dando la razón.
 
Si las autoridades chinas operan con éxito su estrategia para enfriar la economía a través de la contracción del crédito, quizás las finanzas internacionales no tengan un impacto mayor.
 
Pero si cunde el pánico y esto se conjuga con los problemas derivados del ‘fly to quality” que vimos la semana pasada, provocando una ansiedad global e inestabilidad financiera, quizás vayamos a tener un verano muy caliente en materia financiera, lleno de tormentas.
 
En México vamos a estar tensionados por dos fuerzas en los próximos meses. Por un lado van a estar las buenas noticias de la recuperación en los Estados Unidos y por otro, la incertidumbre que causa la situación financiera internacional.
 
La retracción de inversiones privadas frente a este cuadro es casi inevitable. Por eso, es muy probable que en poco tiempo incluso las autoridades vayan a verse obligadas a revisar de nuevo a la baja sus expectativas de crecimiento, ubicando la tasa en algo así como en 2.6% para este año. Ya lo verá.
 
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