Opinión

La crisis de Yemen en su máxima expresión

27 noviembre 2017 5:0
 
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Yemen

Yemen fue una antigua colonia Británica que logró su independencia en 1969, su extensión territorial es de 572,970 km2 con una población de 28.5 millones. El PIB de Yemen sumó 25,700 millones de euros el 2016; la extracción de petróleo representa 25.0% del PIB y 70.0% de los ingresos gubernamentales. En el subsuelo del país existen grandes reservas de petróleo y gas, empero, su capacidad de extracción es la mitad por insuficiencia de recurso financieros y por los múltiples episodios bélicos internos que ha registrado. La producción petrolera es de solo 133 mil barriles diarios, el 81.0% se destina al consumo interno, en la agricultura de subsistencia trabaja más del 50.0% de la población. El ingreso per cápita apenas supera 2,000 dólares anuales; Yemen es evaluado como el país con la peor calidad de vida en el mundo y uno de los más corruptos.

Yemen ubicado en Asia Occidental tiene una posición geoestratégica en el Medio Oriente; el puerto de Adén, próximo al puerto de Bab-el Mande bi, conecta al Mar Rojo con el golfo de Adén y con el Mar Arábigo donde cruzan más de 20 mil barcos al año, principalmente transportando petróleo, 3.3 millones de barriles diarios. La intervención de Irán chií en Yemen le ha permitido amenazar la libre navegación internacional en estos pasos que conectan con Europa, el Golfo Pérsico y Asia Oriental.

Yemen con una población prácticamente musulmana (53.0% sunita y 47.0% chií) siempre ha estado dividido por las lealtades tribales, étnicas e ideológicas de su población. En el presente vive una guerra civil que se remonta a las revueltas de la Primavera Árabe del 2011; cuando a semejanza de sus países vecinos, un gran número de jóvenes yemeníes principalmente universitarios, provenientes de las áreas urbanas, salieron a las calles para protestar contra el presidente Ali Abdalá Saleh, tras de más de tres décadas en el poder, exigiéndole reformas democráticas y que renunciara, el descontento también se debió por el apoyo incondicional d Saleh a EU contra el terrorismo de Al Qaeda, organización que nació en el 2009 en la Península Arábiga de la unión de grupos terroristas yemeníes y saudíes vinculados con Bin Laden. La CIA utilizó al Yemen “como laboratorio de ataques con drones”.

Después de un intento de asesinato a Saleh en el 2012, el Consejo de Cooperación del Golfo liderado por los saudíes lo obligó a demitir en favor de su vicepresidente Abbi Abdi Rabo Manzur Hadi. Saleh acusó a EUA y Arabia Saudita de su derrocamiento, a pesar de que hasta entonces ambos países eran su principal sostén; entonces comenzó a mover los hilos de una futura alianza con los huites, sus enemigos.

En un marco de inestabilidad, del norte del país aparecen con fuerza los chiitas hutíes, aliados con Saleh y con la mayor parte del ejército a su favor, alcanzan la capital Saná en septiembre del 2014. Los huites o milicianos de Ansar Ullah, Partidarios de Dios, por el nombre del clan que inició y aún dirige su insurrección desde mediados de la década pasada. Al principio se levantaron en armas en defensa de su comunidad, frente a la discriminación socioeconómica de la que eran objeto por parte de los suníes y por el ascenso del extremismo chií, liderado por Irán, quien aprovechando el conflicto interno, creó una alianza militar con los rebeldes hutíes, finalmente destinada contra Arabia Saudita.

El avance de los huties hacia el Sur desencadenó la intervención de la Coalición Árabe, al frente de ella Arabia Saudita; los otros integrantes Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Bahrein, Catar, Sudán, Egipto, Jordania y Marruecos. La Coalición lanzó el 25 de marzo del 2015 una ofensiva aérea contra los huties. En un primer momento consiguió frenar su avance para que no entraran en Adén, empero, no lograron expulsarlos hacia el norte. Así el reparto del territorio de Yemen se mantiene con los rebeldes asentados desde el norte hasta la capital Saná tomada en septiembre del 2014, y Hadi con la estratégica ciudad sureña de Adén, el principal puerto de el país, impidiendo la ayuda humanitaria desde hace dos años.

Irán no participa directamente en el conflicto; Arabia Saudita si porque Yemen es su patio trasero; más de mil saudies han muerto en Yemen. Desde el principio la campaña la Coalición se centró en bombardeos sobre infraestructuras estratégicas, el aeropuerto de la Capital, Saná, el puerto de la ciudad de Al Hudayda y hospitales. Desde el principio de la guerra la Coalición ha lanzado 8,600 bombardeos, 3,150 destinados a objetivos civiles; Amnistía Internacional ha documentado el uso de bombas de racimo, prohibido a nivel internacional.

Las fuerzas militares de los bandos es desigual. La Coalición dispone de una amplia capacidad aérea, empero, no tiene fuerzas terrestres capaces de enfrentar a los hutíes; los dos bandos han cometido atrocidades contra la población; la guerra ha provocado entre 12 mil y 15 mil muertos y un sinnúmero de heridos, la mayoría civiles. Se han desplazado internamente alrededor de 3.5 millones de personas.

La guerra ha provocado una crisis humanitaria sin precedentes, 23 millones de personas requiere de ayuda humanitaria, de ellos 7.3 millones están en riesgo de morir por falta de alimentos y medicamentos. Por escasez de combustibles se han cerrado hospitales y escuelas. La interrupción del suministro de agua y el deterioro de las condiciones higiénicas y sanitarias ha acelerado la multiplicación de enfermedades.

Más de medio millón de personas se ha contagiado del cólera, epidemia que comenzó en abril pasado, cada día se presentan 5 mil casos nuevos; se prevé que al final del año la cifra de enfermos de cólera sea de 900 mil; de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, (OMS); 30 mil trabajadores sanitarios no han recibido sus salarios desde hace un año. La OMS considera que la epidemia de cólera en Yemen es la peor que se ha experimentado en el mundo.

La ONU prácticamente se ha mantenido al margen del conflicto bélico en Yemen, solo en ocasiones ha criticado a ambos bandos por no respetar los derechos humanos de la población. La intervención de Arabia Saudita e Irán en el Yemen es parte del escenario de un posible futuro enfrentamiento directo entre ambos países por la hegemonía regional. Las dos naciones aceleran su rearme. EU ha allanado el camino para que Arabia Saudita compre un sistema de defensa antimisiles, y, en general, para ayudar a contrarrestar la amenaza iraní. Irán posee armamentos con tecnologías sofisticadas apoyado por Rusia.

Aboul-Gheit, jefe de la Liga Árabe, consignó en la junta de esa organización al inicio de noviembre que la amenaza de Irán ha excedido todas las fronteras y está empujando a la región hacia el abismo. El conflicto de Yemen se asemeja al de Siria, aunque de menor dimensión, tiene potencial para estallar.

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