Opinión

La creación de un fondo petrolero

10 febrero 2014 5:19 Última actualización 27 agosto 2013 5:2

 
 
Benito Solís Mendoza
 
 
Nuestro país está actualmente en la vorágine de las reformas emprendidas por el nuevo gobierno y que han sido apoyadas, criticadas o abiertamente opuestas por distintos grupos dependiendo de cómo perciben que les pueden afectar. Mientras que algunos piensan que se pueden beneficiar por crear nuevas oportunidades de negocios, otros las atacan abiertamente por suponer que les quitarán beneficios o prebendas, como sucede con los maestros que participan en las distintas marchas en la ciudad de México.
 
 
Sin embargo, los más beneficiados o perjudicados de las mismas, que es la mayoría de la población mexicana, normalmente no hacen sentir su opinión, tanto porque no les queda claro cómo serán afectados, como porque están ocupados trabajando y ganándose el pan de cada día. Pocos son los que tienen la ventaja de estar en manifestaciones diarias y que siguen recibiendo su sueldo sin tener que trabajar, como sucede con algunos maestros.
 
 
Las reformas deben de hacerse pensando en cómo mejorar la vida de la gran mayoría de la población mexicana y no solo en como beneficiar a un pequeño grupo o sector en particular. Un tema relevante es como hacer una correcta reforma energética, que no solo resuelva el problema de corto plazo de la caída de los ingresos públicos, sino que sienta las bases para construir un sólido patrimonio para el país.
 
 
En la actualidad los ingresos derivados del petróleo representan casi el 40% de todos los ingresos que recibe el sector público, los cuales se utilizan tanto para realizar inversiones en la misma empresa y en la infraestructura del país, pero sobre todo se utiliza para cubrir el gasto corriente del gobierno federal, de los estatales y de los municipales. Esto significa que una parte importante del patrimonio nacional se canaliza al pago de los gastos normales para el funcionamiento del mismo gobierno. Esto es, se utiliza el patrimonio nacional para cubrir los gastos del funcionamiento del mismo gobierno.
 
 
Esto es como si una familia empezara a vender las puertas y los muebles de su casa (esto es su patrimonio) para tener los ingresos que se necesitan para su sobrevivencia, como es la de adquirir la comida diaria. Aunque en el corto plazo parecería que no hay problema, es claro que el patrimonio de esa familia está disminuyendo y que serán más pobres y tendrán una grave crisis en el futuro, una vez que terminen de destruir y vender la casa. México está vendiendo su patrimonio petrolero para sostener a su sector público y otorgar los beneficios que recibe su población en el corto plazo, como es transporte público y otros servicios subsidiados.
 
 
Además, al tener los ingresos extraordinarios derivados de la exportación del petróleo se ha caído en una forma de la denominada “Enfermedad Holandesa”, que consisten en tener un tipo de cambio más fuerte del que habría sin estas exportaciones. Esto resulta de la mayor abundancia de divisas cuando se exportan productos naturales que no depende de la mayor competitividad de la mano de obra o de más fabricantes, sino del descubrimiento de riquezas naturales que no tienen que ver con la capacidad productiva de las personas. Su nombre derivado del hecho de que cuando se descubrieron abundantes yacimientos de gas en el Mar del Norte, la economía de Holanda se empezó a frenar, contrario a las expectativas de que tendría más crecimiento. Esto se debió a que las fuertes exportaciones de gas de este país fortaleció el valor del florín, con lo que encareció el precio de los productos holandeses. Debido a la apreciación del tipo de cambio sus productos perdieron competitividad en los mercados internacionales y los mayores precios internos castigaron al turismo, todo lo cual produjo recesión y desempleo, a pesar de la riqueza recién descubierta. La solución que propusieron en ese momento fue la de dejar de exportar el gas y mejor quemarlo internamente.   
 
 
Para evitar que los países que exportan materias primas y petroleros perjudiquen al resto de su economía y para que puedan guardar su patrimonio para las futuras generaciones es cada vez más frecuente la creación de reservas patrimoniales para utilizar sus recursos de mejor manera. Esto lo hacen Chile (por sus ingresos derivados del cobre), Kuwait, Rusia y Arabia Saudita (por sus ingresos petroleros), así como Canadá y Estados Unidos. Especialmente relevante es el caso de Noruega el cual tiene en la actualidad más de 300 mil millones de dólares de reservas petroleras con una población de 5 millones de personas y en el cual el gobierno solo utiliza el rendimiento financiero de este fondo. Otro caso es el de Arabia Saudita, el cual dispone de reservas por 500 mil millones de dólares. Opuesto a estos casos están la situación en Venezuela y el de México, en donde que las exportaciones de su petróleo afectan a su tipo de cambio de manera directa, con lo que afectan a sus exportadores y nos gastamos el patrimonio y la renta petrolera.
 
 
En este entorno de importantes reformas hay que considerar la creación de un fondo petrolero, para invertir los ingresos adicionales que pueden derivar de la reforma energética y así no gastarnos el patrimonio de las próximas generaciones.
 
 
Economista.