Opinión

La cosecha de pobres nunca se acaba

1
 

 

pobreza

Como se esperaba, las cifras de pobreza estimadas por el Coneval son escalofriantes: entre 2012 y el año pasado el número de personas en situación de pobreza aumentó en dos millones (sumando 55.34 millones) y en pobreza extrema cayó ínfimamente en 87 mil (pasado a 11.44 millones). Parodiando al clásico Mike Laure, la cosecha de pobres nunca se acaba.

Al menos en México, porque a nivel mundial muchos países han logrado una reducción formidable en pobreza. ¿Por qué el país, para variar, está rezagado? Lo fácil (aparte está de moda) sería culpar a Peña Nieto y su gabinete. Algo les corresponde, aunque paradójicamente en el período 2013-14 construyeron buenas bases para una eventual reducción en la escandalosa pobreza nacional.

No es sólo culpa de Peña; hay que incluir a sus siete predecesores inmediatos. Desde 1971, y sobre todo 1981, México perdió la llave que permite desplomar la pobreza: un crecimiento económico elevado y sostenido. Sin los tan cacareados programas sociales (no había ni Sedesol), el formidable crecimiento registrado entre 1955 y 1970 llevó a un colapso de pobreza que no se ha vuelto a registrar. Las cifras históricas proporcionadas por el propio Coneval, más las trabajadas por destacados investigadores como Miguel Székely, permiten construir una larga aunque fragmentada serie histórica que, como el retrato de Dorian Gray, muestran a México en su dimensión más impresentable.

En el caso de aquellos sufriendo pobreza alimentaria, se estima un colapso brutal entre 1956 (con 64.3 por ciento de la población) y 1984 (22.5 por ciento). Con respecto a pobreza de patrimonio, se pasa de 88.4 por ciento en 1950 a 53.0 por ciento en 1984. Sí, se puede hablar de desplomes en la proporción de pobres de 35 puntos porcentuales, esto es, una tercera parte del total de la población. Treinta años después, 2014, los aquejados por pobreza alimentaria representan 20.6 por ciento, una baja paupérrima, inferior a los dos puntos porcentuales.

Hablando de pobreza de patrimonio, peor, hay un incremento marginal de dos décimas de punto (esto es, un nivel de 53.2 por ciento). Para vergüenza nacional, la proporción en pobreza patrimonial ha aumentado más de diez puntos porcentuales desde 2006.

Los que hoy lamentan el peso subvaluado deberían recordar que parte del desastre de décadas recientes se lo debemos a un peso artificialmente fuerte. Los endeudamientos de Echeverría, López Portillo y Salinas para sostener la paridad (aunque la inepta devaluación de 1994 la instrumentó, horror a quien horror merece, Ernesto Zedillo) llevaron a pavorosas crisis que regresaron a millones a la pobreza. De Zedillo a Calderón, la economía se estancó por las “reformas estructurales” que llenaban discursos pero no pasaban por el Congreso, mientras que otras naciones avanzaban aceleradamente y competían exitosamente contra los productos mexicanos, robándonos crecimiento.

Esas reformas que por fin se aprobaron en el último bienio. Pero hasta hoy, el cuerno de la abundancia que prometía ser México es cuerno en que abundan los pobres.

Twitter: @econokafka

Correo: snegcar@iteso.mx

También te puede interesar:
AMLO, un Tsipras sin trabas
El buen domador, por su circo empieza
EPN llegó a su fecha de caducidad

no_cede