Opinión

La corrupción sí importa, Dr. Basáñez

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Corrupción

El futuro embajador de México en Washington, el Dr. Miguel Basáñez, dijo en su comparecencia ante senadores del PAN que a los inversionistas de Estados Unidos no les importa la corrupción en México, pues invierten en África y regiones más corruptas. Sería imposible estar más en desacuerdo con esa aseveración.

Sí, invierten en África o en Haití, la pregunta es cuánto y qué tanto descuentan los proyectos que evalúan, precisamente ante la certeza de que sufrirán problemas de corrupción y falta de certeza legal. Le recuerdo que la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero castiga con multas e incluso cárcel a empresarios estadounidenses que den “mordida” para hacer negocios en el extranjero. Más aún, para todo fin más allá de lo elemental, hoy las puertas están cerradas en Estados Unidos para miembros de esta administración implicados en escándalos de corrupción y conflictos de interés.

México enfrenta una situación fiscal compleja para la segunda mitad del sexenio. El crecimiento económico será mucho menor este año al esperado, quizá 2.3 por ciento; a menor crecimiento, menor recaudación de impuestos. El precio esperado del petróleo se presupuestará por debajo de 50 dólares para 2016, pero la mezcla mexicana se vende en 35 dólares. Se dice una y otra vez que se compró una cobertura para proteger un precio de 49 dólares por barril. Sin embargo, nunca sabremos cuánto se pagó por ésta. Es poco probable que alguien le haya regalado este “seguro” a México, porque quien las vendió está consciente de que sobran diario 1.4 millones de barriles en el mercado internacional de crudo, y de la extrema volatilidad que el precio experimenta.

Videgaray dice que el gobierno deberá apretarse el cinturón. Una y otra vez, se habla del “Presupuesto base cero”. Es poco creíble analizar “desde cero” cada gasto, cuando el gobierno tiene enormes compromisos establecidos con diferentes entidades. El Presupuesto sujeto a este escrutinio será una parte mínima del total.

La austeridad del gobierno no es necesariamente una receta para crecer menos. En cualquier economía, el gobierno y el sector privado compiten por los mismos recursos. Un gobierno que gasta menos, necesita menos financiamiento. Éste viene o de impuestos, o de deuda cuando el gobierno emite Cetes u otros bonos donde el público les presta su ahorro para financiar su gasto. Cuando el gobierno gasta menos, ese crédito puede ser absorbido por entidades privadas que con éste financian inversión productiva, o el impuesto no cobrado se vuelve un recurso que un individuo o una corporación pueden gastar, y ese gasto se transforma en el ingreso de la entidad que lo recibe.

Es posible que si el gobierno deja de gastar un millón de pesos, quizá tres cuartas partes de esa cantidad serán compensadas al ser invertidas o gastadas por empresas o individuos. Esto no funciona en casos de extremo endeudamiento en la sociedad, como ocurrió recientemente en Grecia, por ejemplo, donde los recursos liberados por la austeridad del gobierno fueron utilizados por familias o empresas para reducir su endeudamiento, sin beneficiar con gasto al resto de la economía.

En el caso de México, el gran riesgo es que esos recursos liberados por el gobierno no serán utilizados por empresas o inversionistas privados ante el ambiente de incertidumbre y pesimismo que priva a esta temprana altura del sexenio. Seguramente, cada peso que ahorre el sector público le va a pegar de lleno al crecimiento de la economía.

Si hubiera un cambio en la percepción del potencial del país, si se emprendiera una campaña real para abatir la corrupción, si se despidiera a funcionarios involucrados en escándalos de conflictos de interés, si se convocara a los mexicanos a que de una vez por todas iniciáramos el arduo camino para construir un Estado de derecho y fortalecer el imperio de la ley, no sólo veríamos más proyectos de inversión local, sino también mucho mayor inversión extranjera directa, proveniente de incontables empresas internacionales que necesitan abatir costos y eficientar sus cadenas de abasto para ellas también hacer frente a lo que viene. México puede posicionarse extraordinariamente bien, debido a su envidiable integración dentro de un mercado norteamericano con Estados Unidos y Canadá.

Dr. Basáñez, la corrupción y la impunidad son el gran obstáculo a la inversión extranjera directa.

En una nota no relacionada, manifiesto mi absoluta solidaridad con María Asunción Aramburuzabala en su denuncia por la extorsión de la que ha sido víctima. La impunidad no es exclusiva de funcionarios públicos, impera en el sector privado.

Nos enteramos de la extorsión que sufre una mexicana que arriesga miles de millones de dólares de recursos bien habidos invirtiendo en su país. Miles de mexicanos sufren afrentas similares, y no cuentan ni con el foro para denunciar, ni con los recursos para defenderse. Bien por ella, por enfrentar de una vez por todas a sinvergüenzas que tanto daño hacen a México.

Twitter: @jorgesuarezv

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