Opinión

La contingencia dañó a Mancera

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La crisis ambiental dañó a Miguel Ángel Mancera al deteriorar la extraordinaria relación institucional que existía con el Estado de México y con el propio gobierno federal, lo que causó que la polución continúe y con ello la restricción de circular aun para aquellos automotores nuevos que cumplieron con todas las disposiciones ambientales para hacerlo.

Primero, acusó a los gobiernos de los estados que conforman la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) de ser los culpables de los incrementos de ozono y otros contaminantes, luego descalificó la medida de retirar de la circulación a los automotores que tienen placas con terminación 3 y 4, al instruir a la Secretaría de Seguridad Pública de la capital de no sancionar a los conductores por violar la prohibición, provocando que los contaminantes se mantengan en los niveles que ponen en riesgo la salud de la población.

Mientras que el Secretario de Medio Ambiente de la Gobierno de la República, Rafael Pacchiano, conminaba a la ciudadanía a acatarla, Mancera hizo lo contrario.

Ante las desafortunadas acciones de Mancera, Eruviel Ávila, gobernador del Estado de México, ni tardo ni perezoso, ordenó la clausura inmediata de cuatro tiraderos asentados en tierras mexiquenses donde se depositaba la basura de la Ciudad de México, con ello ocho mil toneladas de desechos se irán a otro parte. Otro problema más para el atribulado gobierno capitalino. Hay voces cercanas al gobernador que le aconsejan cerrar las válvulas del Cutzamala que suministran el vital líquido a la capital del país.

La beligerancia del Jefe de Gobierno puede ocasionar conflictos mayores no sólo con el Estado de México, sino con Morelos, Hidalgo, Tlaxcala y Puebla al culparlos no únicamente de generar el problema, sino de ser omisos a los mandatos ambientales que existen en la materia.

El reconocer las culpas propias es un ejercicio sano que da pie a aplicar soluciones. Por qué en lugar de escupir para arriba, Mancera no le da una revisadita a las condiciones que prevalecen en el transporte público, particularmente los microbuses y el Metro. Qué caso tiene reducir carriles de varias arterias como la avenida Revolución para poner jardineras, cuyas plantas que sembraron ya padecen los efectos de las emisiones de los vehículos que circulan a vuelta de rueda.

Por otro lado, la irresponsabilidad de la CAMe al ordenar medidas sin contar con una estrategia de información hacia la ciudadanía, además de la torpeza del propio gobierno capitalino de no hacer lo propio, ocasionó el malestar de cientos de miles de automovilistas que se enteraron de la restricción cuando ya circulaban.

Los resultados no se hicieron esperar: caos, malestar, ingobernabilidad y sobre todo, la polución al alza.

En San Lázaro las voces de los legisladores se enfocaron a criticar el accionar de las autoridades capitalinas.

Jorge Carlos Ramírez Marín fue benevolente al señalar que el equipo de Miguel Ángel Mancera no ha estado a la altura de las circunstancias: “le han fallado los resortes a su gente, lo han dejado solo”.

Los legisladores de todos los partidos exigieron emprender acciones de inmediato para evitar que la población siga padeciendo los efectos de un ambiente contaminado, enfocándose particularmente en combatir a la impunidad y corrupción que prevalece en el sector oficial ambiental.

Para el diputado Arturo Álvarez Angli se requieren medidas de mayor calado que no sólo restrinjan el tránsito de vehículos contaminantes, sino de privilegiar el transporte público eléctrico y amigable con el ambiente.

El Partido Nueva Alianza, en voz de su coordinador, Alfredo Valles, insistió en enfocarse en la educación ambiental y en general la sustentabilidad como una alternativa real de solución, al igual que el diputado Jesús Sesma se pronunció por que los ingresos del Metro se reinviertan en su expansión y su mantenimiento.

El coordinador de la bancada del PVEM mostró su beneplácito porque regrese el Hoy no circula como estaba hasta hace seis meses, situación que evitó por 14 años que no hubieran contingencias ambientales en la Ciudad de México.