Opinión

La construcción en México… no construye

Pues nada. Resulta que de acuerdo a las cifras de la Secretaría de Hacienda, la inversión pública va como avión, pero los datos del Inegi recuerdan los dichos de Beto, El Boticario: “Nada por aquí, nada por allá”.

Hace un par de días se entregó el reporte de las finanzas públicas al primer semestre del año. Para la inversión pública, el resultado es un crecimiento de 31.7 por ciento en términos reales y un gasto efectivo de 396 mil 807 millones de pesos.

Pero ayer mismo el Inegi dio a conocer su Encuesta Mensual de Empresas Constructoras. El resultado para los primeros cinco meses del año es una caída real de 3.5 por ciento. Para mayo en específico, el retroceso es de 2.9 por ciento a tasa anual y de 0.35 por ciento contra abril a cifras desestacionalizadas.

De acuerdo a las cifras del Instituto, 54.7 por ciento de la obra es contratada por el sector privado y 45.3 por ciento por el sector público.

No hay manera de que un componente que representa cerca de la mitad de la demanda total crezca a una tasa de 31 por ciento y el total caiga casi 3.0 por ciento.

O los constructores le están mintiendo al Inegi y en realidad están mucho mejor, o tenemos un problema serio con los registros de las finanzas públicas, pues los resultados no tienen que ver realmente con la generación de demanda y menos aún con los pagos a los proveedores del sector público.

El Inegi subraya que en la clasificación de obras de ingeniería civil, 69 por ciento de la demanda corresponde al gobierno. Pero, lo más extraño es que la caída para ese segmento es de 3.5 por ciento promedio en los primeros cinco meses del año.

Cuando fue cuestionado al respecto, Ernesto Revilla, titular de la Unidad de Planeación de Hacienda, dio la siguiente explicación: “El gasto público tiene un rezago natural cuando se ejerce, y cuando se observa en la economía, notablemente en el caso de la inversión… todavía no se refleja en el gasto de inversión”.

Un poco más adelante sigue: “El gasto de inversión que registra la Secretaría de Hacienda es gasto pagado, significa que ya se pagó directamente a algún proveedor, pero son las primeras etapas de las grandes obras públicas, como los estudios de proyecto, los derechos de vía, los registros, que ya están empezando a tener un impacto en la inversión pública pero todavía no se notan necesariamente en las cifras de cuentas nacionales”.

Si el argumento es correcto, es que se está pagando muy caro todo el trabajo previo a las construcciones, pues el desembolso ya es muy considerable.

Pero sospecho que además tenemos problemas de registro y lo que para Hacienda es ya un gasto pagado, para los proveedores no es un ingreso recibido.

De lo contrario, en las encuestas que aplica el Inegi se estarían reflejando otras cifras.

Por lo que sea, vamos a terminar un segundo trimestre con un desempeño económico todavía peor que el del primero, cuando el 21 de agosto el Inegi reporte las cifras del PIB.

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