Opinión

La confusión diplomática de Barbosa

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Miguel Barbosa

El senador Miguel Barbosa preguntó el lunes en una ceremonia oficial si en Italia hay o no primer ministro. Lo hizo, ni más ni menos, ante el ministro de exteriores de ese país, a quien agradecía una visita al Senado. Aquí la transcripción:

“Salude usted –¿hay primer ministro? ¿Hay primer ministro hoy en Italia, o no hay? ¿Sí hay?– pues salúdenos usted al primer ministro; al presidente del Senado”.

El ministro Paolo Gentiloni contestó: “Un ministro muy activo”.
Senador Barbosa: “Muy activo. Al presidente del Senado italiano. Por ahí si ve al Papa, salúdelo de mi parte. A Pietro Parolin (secretario de Estado de El Vaticano).

“Y desde luego también es portavoz de estos saludos nuestro excelentísimo y distinguido embajador Miguel Ruiz Cabañas, de quien agradezco su hospitalidad cuando estuve allá en Italia, en Roma”. 

El tono relajado puede o no gustar, pero no es la forma lo que llama la atención de lo ocurrido en el Senado ese día. Es la confesión de parte. Estamos ante una muestra más de que el senador Barbosa no ha entendido que de él se espera un comportamiento diplomático específico, y no la campechana versión que parece empeñado en personificar.

Barbosa inició esta riesgosa modalidad en enero, cuando visitó al Papa Francisco a “título personal”. Hay fotos del encuentro, e incluso el legislador perredista declaró al respecto. No voy a abundar en el hecho de que el guanajuatense no pudo, en forma alguna, tener ese encuentro si no fuera el presidente del Senado. De eso hablé el 27 de enero.

Lo que hace obligado volver al tema es que el líder de la Cámara alta ha anunciado que lo hará de nuevo, que viajará al extranjero y que pretende tener acceso a autoridades, todo mediante esta churrigueresca diplomacia de visitas “privadas”. Perdón, pero me-no-comprende.

El Excélsior, supongo que con idéntica perplejidad que un servidor, publicó esto el martes: “Luis Miguel Barbosa (…) inauguró una nueva forma de hacer viajes parlamentarios sin que lo critiquen por el exceso de visitas en el exterior. Se trata de viajes privados, pagados con su bolsillo, pero con agenda pública. Así fue a ver al Papa Francisco y así irá esta semana a Cuba y en Semana Santa a Brasil.

“En entrevista, Barbosa informó que el próximo jueves se va a ir a Cuba, para entrevistarse con el presidente Raúl Castro y con el presidente de la Asamblea Nacional cubana, ‘en viaje privado, sin un costo para el Senado (…) Ya le encontré el modo. Voy en un viaje privado y hago agenda pública’. El senador agregó: ‘ya me funcionó. Así no me critican ustedes que alguien gastó dinero’”.

Supongo que llegó la hora de que la SRE le explique quién marca la pauta de la política exterior del país. Que alguien le diga que no puede ir a Cuba, ni a ningún país, a entrevistarse con el presidente con una agenda “privada”. No si es el presidente del Senado.

La materia no es si los periodistas criticamos o no giras carentes de sustancia, la sustancia es que tiene una investidura, unas responsabilidades, que cuando hace una gira debe cumplir con normas específicas y con un protocolo oficial, que incluye hacer un informe al respecto.

Barbosa se ha puesto al filo de la navaja: aprovecha una investidura que no se va de vacaciones, y a la que no debería arriesgar en viajes de promoción personal. Así los pague con su sueldo, que por cierto sale de los impuestos de todos.

Twitter: @SalCamarena

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