Opinión

La comisión que protege a Ebrard

La comisión de la Asamblea Legislativa encargada de investigar el caso de la Línea 12 del Metro decidió que la verdad debe ocultarse para proteger políticamente a Marcelo Ebrard.

Pero la verdad no se puede tapar con las palabras “desgaste ondulatorio”. Lo cierto es que los trenes no son para esas vías. O las vías no sirven para esos trenes.

Los legisladores integrantes de la comisión que le cubren las espaldas a Ebrard tienen sus razones para ello.

El presidente es Jorge Gaviño, del Panal, identificado cien por ciento con Elba Esther Gordillo, quien desde siempre ha tenido una estrecha relación personal y política con Ebrard.

Otro integrante de la comisión es Adrián Michel, exsecretario particular de Ebrard y luego su Oficial Mayor.

También está Cuauhtémoc Velasco, del Movimiento Ciudadano, partido que quiere a Ebrard a la cabeza de la lista de sus candidatos a diputados el próximo año, para salvar el registro.

En la comisión se encuentra Ariadna Montiel, quien estuvo al frente de la Red de Transporte de Pasajeros (RTP) en el gobierno de Ebrard en el Distrtio Federal. Pertenece al grupo de Bejarano, interesado en golpear al jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera.

Y está también Fernando Espino, quien lleva 30 años al frente del sindicato del Metro. Con Ebrard le dieron mil 200 plazas de la Línea 12, más siete gerencias del sindicato para la Línea Dorada.

Esos son los que investigan el fallido y multimillonario proyecto de Ebrard.

Los legisladores capitalinos quieren reparar las vías para bajarle el perfil al problema, pero el peligro seguirá latente para la vida de los 435 mil usuarios de esa línea.

El “desgaste ondulatorio” se genera en las curvas de un radio menor a los 300 metros, en las que el tren se carga de un lado y la otra parte va martillando la vía.

Todos los aparatos que sirven para realizar los cambios de vía al tren, están afectados. Son más de 70, todos dañados, y eso que la línea es nueva, pues fue inaugurada en el último trimestre de 2012.

Los problemas de fondo son varios. El tren tiene un peso mayor al que soportan esas vías.

Las ruedas del tren son más anchas que el riel, de manera excesiva.
Esos trenes, 30 en total, se adquirieron mediante adjudicación directa, por un arrendamiento a 17 años, a un costo de 18 mil millones de pesos a la empresa española CAF, a la que hay que pagar anualmente mil 350 millones de pesos.

Otro grave problema está en la construcción de las vías, por parte del consorcio ICA-Alstom-Carso.

De acuerdo con el “Libro Naranja” (de los franceses) por el cual nos guiamos en México, está prohibid hacer curvas menores a 300 metros. En este caso se les permitió hacer 22. Y lo permitió el entonces director general del Proyecto Metro, Enrique Horcasitas, a su hermano Luis Horcasitas, vice presidente de ICA.

La vía está mal hecha. ¿Cuánto se van a gastar en una reparación permanente? Seiscientos millones de pesos anuales son demasiados para cuidar al autor final de ese engendro, que es Marcelo Ebrard.

Estelas.- Sobre supuestas investigaciones por el programa Enciclomedia, se aclaró por fuentes de Hacienda y de la Procuraduría Fiscal de la Federación, que hay una denuncia promovida por un particular y no una investigación oficial, por lo que no existe querella alguna contra el grupo Altavista o cualquiera de sus socios. A otros oídos con ese chisme.