Opinión

La CNTE, un grupo delictivo

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CNTE. (ilustración)

Se necesita ser extremadamente cínico para matar a un compañero suyo y luego llorar al muerto y exigir justicia. Así es la CNTE.

El fin de semana los directivos de esa organización en Chiapas rememoraron la trayectoria de David Gemayel Ruiz, “fallecido en la confrontación” con la Policía Federal (La Jornada, lunes).

Sin embargo a David Gemayel Ruiz lo mataron ellos, los de la CNTE, el lunes 7 de diciembre cuando se robaron un autobús de pasajeros y lo lanzaron contra la Policía Federal para romper el cerco policiaco en la carretera de entrada a Tuxtla Gutiérrez.

Empujaron el autobús de bajada y se les fue de control, por lo que arrolló a tres de los suyos, y uno de ellos murió en el lugar de los hechos.

La CNTE, a través de su vocero Hugo Alvarado, dijo que Gemayel falleció porque “efectivos de la Gendarmería Nacional lanzaron contra los profesores un camión de la corporación”.

Sin embargo todos pudimos ver que el camión que arrolló a los maestros fue un autobús de la línea AEXA, con placas 664-HU-2, que fue robado por los maestros de la Coordinadora, como lo informó el chofer de la unidad.

Hay que ser demasiado cínico para rendir honores al maestro muerto, que ellos mataron de manera imprudencial, y culpar de ello a la reforma educativa o a la Policía Federal.

Y hay que estar demasiado ideologizados para defender ese crimen y falsear la realidad que está a la vista de todos.

Los mismos miembros de la CNTE chiapaneca, con motivo de esa muerte que ellos consumaron, tomaron por asalto un hotel donde se hospedaban policías federales que iban a un traslado de reos, robaron sus pertenencias y armas de la corporación, y secuestraron a mujeres policías que luego canjearon por detenidos suyos a raíz de los hechos violentos en la carretera.

Entre los detenidos que canjearon estaban los que hace algunos meses raparon en la plaza pública de Tuxtla Gutiérrez a maestros y maestras que sí querían evaluarse.

A eso le llaman “lucha por la democracia magisterial”. O para decirlo en palabras del titular de La Jornada del lunes: “David Ruiz, el docente que atizó la lucha magisterial con su vida”.

La CNTE comete delitos, entre ellos un asesinato imprudencial, y luego tiene sus altavoces en la capital del país que tuercen la realidad para aparentar que los integrantes de la Coordinadora son víctimas de la represión.

El domingo, los miembros de la Coordinadora instalaron una mesa frente al Auditorio Nacional, en el DF, para “debatir” con el secretario de Educación la idoneidad de la reforma educativa.

Y querían que fuera Nuño. O sea, además de violentos, creen que los demás son tontos, o que sólo ven la realidad a través de lo que informan sus voceros.

La CNTE se ha convertido en un grupo delictivo y quienes les hacen el juego con el pretexto de que son “luchadores sociales”, en la práctica son apologistas de sus delitos.

Twitter: @PabloHiriart

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