Opinión

La CNTE, fase superior del SNTE

Fernando Ruiz Ruiz.

Investigador en Mexicanos Primero.

Twitter:@fruiz_ruiz

www.mexicanosprimero.org

Después de décadas de hablar de la “conspiración” para privatizar la educación pública mexicana, de criticar y de boicotear prácticamente todas las iniciativas educativas presentadas en ese lapso, la CNTE dio a conocer su proyecto educativo propio, mediante la presentación de una iniciativa de Ley de Educación de Oaxaca. Sorprende el enorme parecido que las propuestas tienen con las que en su momento impulsaron desde el SNTE, y preocupa la ausencia de debate público estatal y nacional sobre un proyecto que no sólo legaliza el statu quo, sino que refuerza e incrementa los mecanismos institucionales de control político sobre supervisores, directores y maestros y además de amplía ese control para dominar a otros actores educativos.

En efecto, dicha iniciativa incorpora una versión mejorada de la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE) que en la pasada administración federal impulsó la exdirigente del SNTE, Elba Esther Gordillo, y que la propia CNTE cuestionó tanto. Con la ACE, el SNTE extendió el control sindical, desde los aspectos laborales, el diseño de incentivos económicos y hasta las políticas educativas y buscó, con menor éxito, ampliar su influencia hacia la política social y de infraestructura educativa federal. Ahora la CNTE, con el Plan para la Transformación de la Educación de Oaxaca (PTEO), busca controlar los incentivos a los docentes, los programas educativos, los recursos destinados a becas, los desayunos escolares, la capacitación, los proyectos de desarrollo local y las inversiones en infraestructura educativa. Con lo anterior, los grupos dirigentes de la Sección XXII agregarían, al control que ya tienen sobre los maestros, el control de los alumnos, sus familias y las comunidades, al sujetar la canalización de los recursos a la aprobación de los proyectos comunitarios formulados por los colectivos escolares.

En 1992, el Gobernador Heladio Ramírez cedió la estructura administrativa del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) a la dirigencia sindical. Hoy, 98% del personal del IEEPO es sindicalizado y no puede moverse un solo escritorio o realizarse un trámite de contratación de personal sin la previa autorización de las respectivas delegaciones sindicales. Los “niveles educativos”, término empleado dentro del magisterio local para identificar a los Directores de los diferentes niveles y modalidades de educación básica, son designados cada tres años por el sindicato.

Anualmente, desde hace décadas, el sindicato ha llevado a cabo movilizaciones y suspensión de clases por los motivos más disímbolos. Al principio, la motivación propiamente laboral era central, pero con el paso del tiempo se fue convirtiendo en el mecanismo de posicionamiento político frente al gobierno federal, estatal y a la dirigencia nacional del SNTE.

La alternancia política de 2010 proporcionó al sindicato la oportunidad de incidir electoralmente y obtener un ventajoso acuerdo político con el actual Gobernador. Dicho acuerdo reforzó aún más su poder dentro del IEEPO, incrementó el acceso a bienes y servicios públicos (viáticos, vehículos, comisionados sindicales con pago a cargo del erario) y otorgó protección política contra padres de familia, empresas, partidos políticos y la ciudadanía en general, para que sus militantes lleven a cabo sus movilizaciones sin consecuencia legal alguna.

En 2014, la legalización del PTEO implicaría la creación de órganos colegiados y bilaterales que serían dominados sindicalmente. La presencia de la Sección XXII en dichos órganos se daría por partida doble, como representación sindical y también como autoridad educativa. La iniciativa no es explícita, pero los programas del PTEO clarifican dichos mecanismos en la Comisión Bipartita del Programa Estatal para Mejorar las Condiciones de Vida y Escolares de los Niños, Jóvenes y Adultos de Oaxaca (PEMCJEV), la Comisión Mixta del Sistema Estatal de Formación Profesional de los Trabajadores de la Educación de Oaxaca (SEFPTEO), el Órgano Rector del Programa para el Reconocimiento Educativo a los Trabajadores de la Educación de Oaxaca (PRETEO), la Dirección del Sistema de Evaluación Educativa de Oaxaca (SEEO) y por supuesto el Colectivo Estatal Coordinador del PTEO controlado por la Comisión Política de la Sección XXII.

De forma similar al surgimiento del imperialismo, descrito en 1916 por Lenin como “fase superior del capitalismo”, la voracidad política de la CNTE como fase superior del SNTE le ha permitido monopolizar los servicios educativos en Oaxaca, y con esto el control sobre el principal rubro de gasto público en el estado, en una proporción muy superior a la obtenida por el SNTE en el resto de las entidades federativas. El reto ahora es no sólo armonizar la legislación estatal a la federal, sino recuperar la rectoría estatal de la educación y construir mecanismos democráticos de participación auténtica y no disciplinariamente controlada por la Sección XXII, con los cuales maestros, alumnos, padres de familia y comunidades tengan la oportunidad de construir escuelas que garanticen el derecho a aprender de cada niño, niña y joven oaxaqueño.