Opinión

La cloaca de Marcelo

La obstinación y enorme arrogancia de Marcelo Ebrard podría costarle su carrera política y su máxima aspiración: la Presidencia de la República.

Ebrard se encaprichó en inaugurar la Línea 12 del Metro a cualquier costo, pero nunca imaginó que tendría que pagar con su prestigio. Creyó que le creímos la vacilada aquella de ser el ‘Mejor Alcalde del Mundo’, título que le otorgó -seguramente no gratis- la fundación británica City Mayors.

Pues el ‘Mejor Alcalde del Mundo’ nos salió balín. Pensó que nos tomaría el pelo con la Línea 12 del Metro igual que como lo hizo con su reconocimiento chafa. Primero, inauguró la obra incompleta, sin terminar, como lo hacen casi todos los políticos. Segundo, aquella mañana llena de sonrisas y cordialidad fue la primera vez que Ebrard invitaba al entonces presidente Felipe Calderón a un evento público. No era gratuito.

En su discurso, Ebrard agradeció a Calderón la aportación de ‘dos mil millones de pesos’ del gobierno federal para ‘terminar’ la obra. Al tomar la palabra, Calderón corrigió a Ebrard: “no fueron dos mil millones, sino ocho mil”, le dijo. Una ‘pequeña’ diferencia de ¡400 por ciento! que sólo puede explicarse de dos maneras.

La primera: una inexplicable, ilógica y absurda mezquindad política de Ebrard. Y la segunda: que la obra haya sido un mayúsculo desorden financiero.

Cualquiera de las dos deja mal parado a Ebrard, pero eso no es todo.

Hoy nos enteramos que las finanzas de la Línea 12 presentan un boquete de 489 millones de pesos que se gastaron y no fueron justificados debidamente. Nadie sabe dónde quedaron. El gobierno de Miguel Ángel Mancera tendrá que reembolsar a la Tesorería de la Federación ese dinero. El faltante resultó de una auditoría parcial que lleva a cabo la Secretaría de la función Pública, y aún hay más. Ahora nos enteramos que el gobierno de Calderón no puso dos mil, tampoco ocho mil, sino ¡14 mil millones de los 17 mil millones que pesos que originalmente costaría la obra!

Llama la atención que Ebrard, urgido de reflectores, ha guardado silencio y escondido la cabeza a estas revelaciones. Sobre todo, luego de su furibunda reacción cuando se anunció la suspensión de la línea 12. Su soberbia lo ha dejado solo. El PRD, el partido al que aspira dirigir, no ha movido un solo dedo en su defensa.

Marcelo Ebrard se empecinó en colgarse una medalla tan cargada de irregularidades que amenaza con arrastrarlo hasta el fondo del pantano de la corrupción y la negligencia de la Línea 12 del Metro. Y eso que sólo hablamos de una de las muchas obras que se hicieron en su gobierno.

Por cierto...

La grilla comienza a hacer mucho ruido en Oaxaca, como si le hiciera falta al estado desgobernado por Gabino Cué. El polémico exgobernador José Murat anda agitando las aguas porque quiere ir colocando a su hijo Alejandro, actual director general del Infonavit, a la cabeza de la lista para la gubernatura. A ver.

Hasta el viernes.