Opinión

La clase media en México (Parte 2)

 
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El Buen Fin en Monterrey

La semana pasada dediqué este espacio a comentar que para llevar a cabo un análisis de la clase media era necesario definirla y que desafortunadamente este simple hecho no era un asunto trivial. En este sentido, comenté que conforme a la literatura académica actual, la mejor forma que existe hoy en día de estimar quiénes pertenecen a la clase media es llevando a cabo un análisis de clústers, utilizando información detallada sobre las características de los hogares y las personas que los forman, el tipo de gasto que llevan a cabo y el nivel de ingreso. Con la información recabada en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) durante 2010 en México, el INEGI llevó a cabo un análisis como el que comento, por lo que a continuación dedicaré lo que resta de esta columna a comentar sobre los resultados de dicho análisis. Para facilitar la exposición, decidí dividir los resultados en tres partes:

(1) Distribución de la población por clase socio-económica. La población de nuestro país en el último censo de 2010 fue de poco más de 112 millones de habitantes, conformados en cerca de 29 millones de hogares. De acuerdo con el análisis del INEGI, la “clase media” representa el 42.4 por ciento de los hogares o 39.8 por ciento de las personas. A pesar de que el tema es justamente la clase media, considero importante contrastarla haciendo alusión a los porcentajes que se encuentran traspasando la cota superior o “clase alta”, 2.5 por ciento de los hogares o 1.7 por ciento de las personas y quienes se encuentran por debajo de la cota inferior o “clase baja”, 55.1 por ciento de los hogares o 60.2 por ciento de la población.

(2) Características que presenta la clase media. El nivel educativo del jefe de familia en los hogares guarda una relación directa con la clase socio-económica a la que pertenecen. En este sentido, el 71.1 por ciento de los jefes de familia de clase alta cuentan con estudios de licenciatura o superiores, mientras que sólo es el 28.4 por ciento en la clase media y 3.3 por ciento en la clase baja. Otro dato que considero muy relevante en este sentido es dónde laboran principalmente los trabajadores de clase media. La mayoría (42.8 por ciento) trabajan en empresas o corporaciones privadas. Asimismo, 29.8 por ciento en negocios familiares o personales y 24.4 por ciento en el gobierno. En cuanto a acceso a bienes duraderos (e.g. automóvil, electrodomésticos), casi el 45 por ciento de lo hogares clasemedieros tienen automóvil (propio o lo están pagando), muy por encima del 12.3 por ciento de los hogares de clase baja. A su vez, casi el 60 por ciento de los hogares clasemedieros tienen al menos una computadora y 42 por ciento tienen acceso a Internet. Si bien es muy triste ver que prácticamente el cero por ciento de los hogares de clase baja tienen acceso a una computadora o Internet, cerca del 52 por ciento de estos hogares tienen acceso a telefonía celular. Esto está todavía muy por debajo del 80 por ciento de los hogares de clase media.

(3) Dinámica de gasto. Los hogares de clase media de nuestro país son responsables de casi el 57 por ciento del consumo privado (gasto corriente), mientras que los hogares considerados en la categoría de clase baja casi el 35 por ciento y 9 por ciento los de clase alta.

Asimismo, por rubros que no se consideran de subsistencia, los hogares de clase media son responsables de cerca de 60 por ciento del gasto en vestido y calzado, poco más del 57 por ciento en cuidado personal y 63 por ciento en educación, cultura y recreación.

En resumen, no podemos decir todavía que somos un país de clase media, dado que no llegamos a un porcentaje mínimo del 51 por ciento.

¿Cuánto tiempo nos podría llevar serlo? El estudio del INEGI también presenta un análisis para el año 2000, debido a que cuenta con una base de datos similar. En el 2000, la clase media representaba el 38.4 por ciento de los hogares o 35.2 por ciento de los habitantes, por lo que se observó un avance de cerca de cuatro puntos porcentuales en diez años. En este sentido, si la clase media continuara creciendo a esa tasa, nos tomaría poco más de 31 años más (a partir de 2010) para que el número de los hogares considerados como clasemedieros llegara al 51 por ciento del total. Si bien esto sería hasta el año 2041, considero que hay tres aspectos positivos que destacar: (a) La clase media representa un porcentaje alto de nuestra población (más de un tercio); (b) ha ido creciendo, en contra de la idea popular que se ha ido extinguiendo. Asimismo, a pesar de que no podemos contar con un análisis similar para los setentas, ochentas y noventas, el resultado de la primer década de este siglo apoya la idea de que la estabilidad macroeconómica propicia la generación de la clase media; y (c) con las reformas estructurales recientemente aprobadas, considero que la tasa de crecimiento de la clase media se puede acelerar en los próximos años, para así alcanzar el 51 por ciento mucho antes del 2041.

El autor es economista en jefe de Grupo Financiero Banorte.

Twitter:@G_Casillas

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