Opinión

La cita de Cleveland

1
  

   

Paul Krugman. Donald Trump, héroe de la base republicana.

El próximo jueves 6 se realizará en la ciudad de Cleveland, Ohio, el primer debate entre aspirantes republicanos a la Casa Blanca. El debate lo convoca la cadena Fox News de televisión, conocida por su corte editorial conservador, propiedad del magnate Rupert Murdoch. Es la propia cadena la que ha impuesto las reglas de participación: sólo diez de los 17 “suspirantes” serán incluidos en el debate con base en las últimas encuestas publicadas hasta el mismo día del encuentro.

Este criterio de preselección ha provocado ya la reacción crítica de varios aspirantes, conocedores de que su puntuación no figura entre las más altas. Según los últimos números de la cadena NBC y del Wall Street Journal, las preferencias estarían, hasta el último fin de semana como siguen:

Donald Trump, 19 por ciento; Scott Walker, gobernador de Wisconsin, 15 por ciento; Jeb Bush, exgobernador de Florida, 14 por ciento; Ben Carson, médico, 10 por ciento; Ted Cruz, senador, 9.0 por ciento; Mike Huckabee, exgobernador de Arkansas y exaspirante en 2088, 6.0 por ciento; Rand Paul, senador, 6.0 por ciento; Marco Rubio, senador, 5.0 por ciento; Chris Christie, gobernador de Nueva Jersey, 3.0 por ciento; John Kasich, gobernador de Ohio, 3.0 por ciento; Rick Perry, exgobernador de Texas, 3.0 por ciento.

Estos son los punteros en la lista y en los porcentajes de preferencia según las encuestas. De esta relación podría haber un movimiento mínimo y dejar fuera a alguno de los últimos, pero serán los participantes más probables.

El ejercicio organizado por la cadena cumple un objetivo y un servicio: el primero es ir midiendo el peso de los candidatos, su desempeño en la arena política –Trump y Carson no son políticos profesionales–, su capacidad para argumentar, debatir, proponer soluciones, conquistar el ojo del electorado pero sobretodo el de los patrocinadores. El servicio es decantar la lista y eliminar en esta temprana etapa a aquellos que no poseen el empaque y la fuerza para llegar hasta el final.

Las carreras presidenciales en Estados Unidos se construyen con enormes cantidades de dinero, capacidad de recaudación de millones de dólares provenientes de miles de electores, pero sobre todo, de poderosos patrocinadores. Se dice que quienes reúnen la mayor cantidad de fondos son quienes tendrán la fuerza para llegar más lejos, no sólo hasta las primarias, sino más adelante en la contienda. Los recursos son fundamentales para las campañas, para los spots, la propaganda y los traslados a muchos puntos del territorio, pero esencialmente para construir comités de movilización de voluntarios en cada distrito y en cada estado. De este ejercicio, el próximo jueves probablemente sean eliminados siete u ocho aspirantes cuyas posibilidades reales serán rápidamente contrastadas con la fuerza, el empuje y el nombre de los más pesados.

En esa lista no deja de llamar la atención el “fenómeno Trump”, que ha crecido a niveles insospechados, superando a todos los aspirantes y colocándose en la punta. Merece un análisis por separado. Por ahora diremos que Trump ha sido extraordinariamente hábil en captar el descontento del electorado republicano y conservador, criticar la inmigración e incluso a figuras veneradas por los republicanos como el senador John McCain como exveterano y héroe de guerra.

Parece que Trump pretende enganchar con un electorado más joven y menos tradicional, hacer un lado el discurso polite y apelar a sentimientos, frustraciones y enojos. Aunque nunca ha sostenido un debate político televisado, tiene amplia experiencia en el manejo de cámaras y de estudios, por su recurrente participación en programas y shows estilo reality. En la lógica de la experiencia están Bush, Walker, Cruz, Huckabee, Christie y Kasich, todos con trayectoria de gobierno o legislativa que será útil para exponer sus planteamientos. Cleveland podrá aportar algunas pistas de los ejes discursivos de la campaña para 2016: la inmigración aparece ya como un punto inevitable, no sólo por la reforma incumplida de Obama y su recurso ejecutivo impugnado por 25 estados ante la Suprema Corte, sino por los puntos divergentes entre Bush (a favor de una reforma) y Trump totalmente en contra. Otros serán la reactivación de la economía y uno particularmente interesante porque casi ninguno tiene experiencia: EU a nivel global, la llamada “recuperación del liderazgo internacional”.

Twitter:
@LKourchenko

También te puede interesar:
México ante el mundo: la vergüenza
Jacobo en La Habana
Charleston, herida abierta