Opinión

La CFCE debe ver con microscopio a Lala


 
Esta será la semana de coronación de Eduardo Tricio, el presidente de Lala, quien adecuadamente estará haciendo pública su empresa de lácteos para levantar alrededor de 700 millones de dólares en la bolsa. Por la sola decisión de dar ese paso evolutivo merece un aplauso.
 
 
¿Será Lala una empresa efectivamente institucional en su nueva fase? ¿Operará con estándares mundiales en su relación con stakeholderes de variada índole? o, ¿le costará mucha sangre y tiempo dejar su pasado? ¿Será feliz lidiando con fondos de inversión, Afores, inversores minoritarios e institucionales?
 
 
Los cuatro elementos que dan más confianza en el proceso de Lala son: (1) Que Morgan Stanley es uno de los intermediarios colocadores; (2) que, como cita la propia empresa, cada mexicano solo consume 125 litros de leche al año, por debajo de lo que se consume en otras naciones —o sea, el mercado da para más—; (3) que el equipo directivo no está relacionado con la familia Tricio y está integrado por una camada de ex directores de empresas como Nestlé y Pepsico, y (4) que su mercadotecnia se está sofisticando y su distribución está equilibrada entre mercado institucional y comercio pulverizado.
 
 
Pero la cosa no está fácil. Al menos hay cuatro elementos de preocupación: (1) La producción global de lácteos está siendo fuertemente presionada por los precios de los commodities con los que se alimenta el ganado; (2) la oferta en los mercados de lácteos clave del mundo sólo crecerá 1 por ciento este año; (3) la participación de mercado de 53 por ciento que tiene Lala en México le pone en una posición de dominancia inevitable, y (4) hay una fortísima presión para que las firmas lecheras bajen sus costos.
 
 
La dominancia de Lala es particularmente preocupante. La nueva Comisión Federal de Competencia Económica deberá seguirle con lupa, particularmente porque la misma empresa confiesa que con el dinero que levantará pretende “continuar con nuestro enfoque de crecimiento acelerado, a través adquisiciones enfocadas en negocios de marca y valor agregado en México…”
 
 
Y queda una gran pregunta sumamente inquietante: ¿qué tipo de director general de una empresa pública con dominio de una familia mexicana será Alejandro Rodríguez Bas?
 
 
Twitter: @SOYCarlosMota