Opinión

La cena con Pruitt

    
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Donald Trump

Donald Trump de lo único que sabe es de dinero. Y en realidad no mucho: se ha declarado en quiebra varias veces. Sin embargo, de eso es de lo único que sabe. Dicho lo anterior, la mayoría de sus ideas no son propias, repite argumentos que ve en la televisión, copia ideas de Twitter y por supuesto desayuna, come y cena rodeado de gente que él considera que sabe de ciertos temas.

Su vida había sido así hasta hace cinco meses y a nadie le importaba. Desde su departamento en Nueva York vivía rodeado de oro y de ideas vacías. Hoy nos importa porque ya no está en su departamento si no en la Casa Blanca, donde hace lo mismo que ha hecho toda su vida, incluyendo la elaboración de sus argumentos.

Desde que la revista Time publicó hace un par de semanas la manera en la que vive, no he podido quitar de mi mente el momento de la cena. Así lo describen Michael Scherer y Zeke J. Miller: “Los meseros conocen bien las preferencias personales de Trump. En cuanto se sienta a la mesa le traen una Coca Cola Light, mientras que al resto de nosotros nos sirven agua, en tanto el vicepresidente se sienta en un extremo de la mesa. Cuando llega la ensalada, Trump la adereza con lo que parece ser una mil islas en lugar de la vinagreta para sus invitados. Cuando llega el pollo, Trump es el único que recibe un plato extra de salsa. En el postre, al presidente le sirven dos bolas de helado de vainilla con un pastel de chocolate, a todos los demás nos sirven sólo una bola”.

En este entorno de superioridad platica con gente que le dice lo que quiere escuchar, y ahí me imagino su cena con Scott Pruitt, el responsable de dirigir la Agencia para la Protección del Medio Ambiente en Estados Unidos.

Trump: ¿Qué me dices del cambio climático, Scott?

Scott: Lo que dicen los ambientalistas está “lejos de ser comprobado” (1), Donald. Tienen un poco de razón, “el clima está cambiando y la actividad humana contribuye a eso en cierta manera”(2).

Trump: Es lo que pensaba, están totalmente locos.

Scott: A ver, “creo que la capacidad de producir, con mediciones precisas, estudios del verdadero impacto de la actividad humana en el clima puede estar sujeto a debate, en la medida en que el clima cambia por cuenta propia, o si acaso es la actividad humana la que está contribuyendo a ello”(3).

Trump: Sí, estás absolutamente en lo correcto, pienso que nos deberíamos de salir de esa locura del Acuerdo de París. Ya basta, se están aprovechando de nosotros. ¿Qué dices?

Scott: Es una locura, y “debemos estar en contra del plan de energía limpia de Obama”(4).

Y así fue, sin más consulta, sin más bibliografía. La decisión la tomó Trump entre el pollo y las dos bolas de helado. Al menos así lo imagino y no hay nadie que lo pueda debatir.

(1) http://www.nationalreview.com/article/435470/climate-change-attorneys-general?platform=hootsuite

(2) http://www.newyorker.com/news/daily-comment/earth-to-pruitt-at-a-confirmation-hearing-denialism-stands-while-temperatures-rise

(3) http://www.newyorker.com/news/daily-comment/earth-to-pruitt-at-a-confirmation-hearing-denialism-stands-while-temperatures-rise

(4) http://www.greenpeace.org/usa/3-things-scott-pruitt-actually-said-climate-change/

Twitter: @jrisco

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