Opinión

La CDMX se transforma en destino de placer

 
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Madero, Centro Histórico

La secretaría de Turismo de la Ciudad de México acaba de dar a conocer los resultados que esta actividad arrojó durante los primeros siete meses del año, números que confirman que, a pesar de la fama y el gran atractivo que tienen las playas nacionales, la capital se mantiene como el principal destino turístico del país.

La numeraria de los indicadores más importantes es robusta y no deja lugar a dudas sobre lo vital que resulta la industria turística para la economía de la CDMX: entre enero y julio la urbe recibió a cinco millones 855 mil visitantes nacionales y un millón 610 provenientes del extranjero –en ambos casos sólo son los que llegaron a hotel–, los cuales gastaron 45 mil 574 millones de pesos, es decir, casi 125 millones diarios.

Sin embargo, aunque la cantidad de turistas que vinieron de algún punto del interior de la República disminuyó marginalmente, los que provinieron del exterior se incrementó, compensando positivamente la baja doméstica.

En medio de todas las cifras que muestran este tipo de corte de caja, hay dos puntos que me gustaría destacar: el notorio incremento de catorce por ciento en la derrama económica, a pesar de que la cantidad de turistas fue la misma en el periodo similar de 2015; y el aumento que ya lograron en el promedio de ocupación hotelera, especialmente los fines de semana, lo cual siempre ha sido un reto muy grande y casi insuperable.

Pedí a la Sectur CDMX que me dijeran cuáles creen que son los factores que llevaron a elevar en dos dígitos la derrama económica y la siguiente es su explicación.

“El incremento en la derrama económica en el periodo enero-julio 2016 con respecto al mismo periodo del 2015, se debe, entre otros factores, a: el aumento en el gasto promedio por cada turista internacional, que pasó de 12 mil 976 a 15 mil 473 pesos (un crecimiento del 19 por ciento), de acuerdo con información de la Cuenta de Viajeros Internacionales del Banco de México.

“Además de que el número de turistas internacionales creció 4.3 por ciento, lo que compensó de manera significativa la disminución del turismo nacional del 1 por ciento.

“Por otra parte, el gasto promedio del turista nacional aumentó 5.3 por ciento, al pasar de 3 mil 351 a 3 mil 529 pesos. Esto se debió a un incremento en las tarifas hoteleras, de acuerdo con el “Índice de Precios Promedio de Tarifas Hoteleras en la CDMX”, para el periodo enero-julio del presente año, que fue de 10.41 por ciento; el del “Índice Promedio de Paquetes Turísticos”, por la vía terrestre, que se incrementaron 14.8 por ciento,

y el de “Restaurantes”, que también se incrementó 6.47 por ciento, de acuerdo con información del INEGI”.

La explicación es clara, pero más allá de sólo porcentajes y estadísticas, añadiría que la CDMX en los últimos cuatro años ha agregado una serie de productos y programas gubernamentales que han resultado eficaces, aunado al boom gastronómico reciente que hemos visto con la aparición constante de todo tipo de restaurantes por diversas zonas de la metrópoli.

También pregunté en la Sectur CDMX por sus índices de ocupación hotelera, a lo que me respondieron que, de acuerdo con la “Encuesta del Perfil del Turista que Visita la Ciudad de México”, en 2011 el treinta por ciento de los turistas domésticos venía por motivos de negocios, en tanto que sólo 16.2 por ciento lo hacía para pasear. En cuanto a los extranjeros, el 30.7 por ciento llegaba por razones de trabajo y un porcentaje similar nos visitaba por diversión.

El que la gran mayoría de los potenciales turistas no vieran a la Ciudad de México como un lugar para vacacionar, era casi un insulto para esta gran capital, pero así sucedió históricamente. Parecía que la urbe estaba condenada a ser un destino de negocios, que tenía un buen promedio de ocupación hotelera entre semana, el cual disminuía los fines de semana; es decir, los viajeros de negocios no se sentían atraídos para quedarse a conocer la ciudad. Este punto siempre fue el gran reto de los secretarios de Turismo de la CDMX, ante el cual todos fracasaron.

Por eso da gusto ver que, para 2015, los números indican que ya el 37.1 por ciento de los mexicanos que visitan su capital lo hacen por placer, en tanto que el motivo de negocios bajó al 16.2 por ciento.

De acuerdo con la Sectur CDMX, los programas que ha implementado han provocado un incremento de la ocupación promedio de 7.9 puntos.
Está bien, pero los siguientes datos, segmentados por día de la semana, son lo importante: 6.8 puntos los lunes, 8.5 los martes, 7.7 los miércoles, 7.5 los jueves, 9 los viernes y, ¡ojo!, 8.8 los sábados y 6.9 los domingos.

Aún se puede hacer mucho más, pero el avance es significativo y hay que reconocerlo.

Correo:garmenta@elfinanciero.com.mx

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