Opinión

La carambola de Keiko

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elección en Perú (Reuters)

La primera vuelta electoral en Perú el pasado fin de semana arrojó resultados sorprendentes: Keiko Fujimori, hija del expresidente encarcelado por corrupción y violación a los derechos humanos, se impuso con considerable ventaja. Los últimos conteos reportan a Keiko con 39 por ciento de los votos, contra Pedro Pablo Kuczinski quien alcanzó 22 por ciento y la representante del Frente Amplio Verónika Mendoza con 18 por ciento.

El fenómeno electoral en Perú es un caso de estudio en sí mismo, donde explicar tendencias, base electoral, discurso innovador resulta inútil. Con decirle que dos expresidentes de la República compiten –sin posibilidades– en la contienda: Alan García –por tercera ocasión– y Alejandro Toledo quien fue el inmediato antecesor del actual presidente Ollanta Humala.

Con toda está constelación de candidatos, los dos fuertes o con mayores posibilidades: Julio Guzmán y César Acuña, fueron eliminados por el Tribunal Electoral al encontrarse inconsistencias en sus campañas: falta de reporte de gastos, origen de los recursos, etcétera. Esto provocó el colapso de sus partidos y por consiguiente la desaparición de sus candidaturas.

Keiko Fujimori contiende por segunda vez a la presidencia, lo hizo en contra del presidente Humala en 2011 y está vez se encuentra, para sorpresa de muchos, muy cerca de alcanzarlo. Deberá acudir a una segunda vuelta electoral, que ahora ha encendido las luces de alerta en el país. Especialmente porque el mismo Tribunal ha abierto un proceso en contra de Keiko, acusada de regalos, dádivas y hasta dinero entregado en actos de campaña. En unos días, sabremos el fallo del Tribunal y si le impiden o no continuar como candidata hacia la segunda vuelta.

Hasta ahora, el pasado tortuoso y autoritario de su padre no la ha dañado al obtener tal porcentaje de votos. Alberto Fujimori gobernó entre 1990 y 2000, con un gobierno populista y autoritario, que se transformó en corrupto y abusivo. Hoy en la cárcel, a Fujimori se le recuerda como el presidente que logró detener la hiperinflación, luchar contra la pobreza y el inolvidable autogolpe con que disolvió el Congreso. Fue el que debilitó al extremo a Sendero Luminoso y exterminó la guerrilla de Túpac Amaru. Sin embargo, terminó su gestión en medio del escándalo, con acusaciones abiertas de corrupción, huyó a Japón y desde allá envió su renuncia por fax. Algo inédito en la vasta enciclopedia del autoritarismo latinoamericano.

Finalmente fue condenado a 25 años de prisión, acusado de corrupción y violación a derechos humanos con casos de matanzas y secuestro a periodistas.

Con todo, Keiko se levanta con 39 por ciento de los votos, promete no otorgar el indulto a su padre, pero capitaliza la base electoral que aún subsiste de aquellos años populistas. Según los expertos peruanos, Keiko no es especialmente carismática, pero es disciplinada y trabajadora, aprende rápido y ha sido especialmente concentrada en detectar los temas sensibles para sus compatriotas.

Pedro Pablo Kuscynski, de ascendencia polaca, es un exministro de Economía, que posee el respaldo del sector financiero y económico, a pesar de sus 77 años de vida.

Verónika Mendoza es la candidata de izquierda, la única que ha señalado la necesidad de transformar el modelo económico peruano cuyo 'milagro' parece haberse extinguido.

Perú creció a márgenes admirables entre 2007 y 2012 con tasas de entre 6.0 y hasta 7.0 por ciento; sin embargo, parece que la bonanza se agotó. La apertura irrestricta a la inversión extranjera concentró su atención en el sector minero, que produjo ingresos por exportaciones y crecimiento de la economía con numerosas fuentes de empleo, al tiempo de un acalorado debate por la destrucción del medio ambiente y el abaratamiento del patrimonio mineral peruano. Los sectores de construcción y manufactura están en crecimiento negativo a pesar de que el crédito no se ha restringido y el consumo va al alza. En 2015 el crecimiento alcanzó un decoroso 2.7 por ciento, y se calcula que para este año roce cifras similares.

Ningún candidato ha hablado de cambio económico, salvo la del Frente Amplio de Izquierda, lo que reduce el debate del proyecto entre Keiko y Kuczynski.

Esta compleja combinación de factores, la desaparición de candidatos, el derrumbe de otros partidos, la nostalgia por un pasado populista, parecen convencer al electorado peruano de que la sombra autoritaria no será impedimento para que Keiko, en una fabulosa carambola, pueda convertirse en presidenta del Peru, si el Tribunal no la invalida.

Twitter: @LKourchenko

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