Opinión

La candidata

 
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Denise Dresser.

Gil vio con ojos de plato y plata en EL FINANCIERO Bloomberg y en 'Sin lugar a dudas', el programa televisivo de Javier Risco, una rutilante entrevista con Denise Dresser. Ella entró en materia como una centella de rasgos biográficos: “Fui entrenada como politóloga, estudié en el Colegio de México, hice el doctorado en Princeton, di clases en el ITAM. Un día la revista Proceso me invitó a escribir en sus páginas y descubrí que tenía una verdadera vocación. El formato de la columna que es contar una historia, atrapar a tu lector, usar el lenguaje y las metáforas, el idioma, hacer un argumento, eran lo mío”. Gamés dio una machincuepa doble: dioses del idioma, ¿todo eso hace Denise Dresser en un artículo? ¡Jolines! Cuenta una historia, atrapa a un lector, usa el lenguaje y las metáforas. Gilga se siente desfallecer, él apenas escribe unas cuantas escuálidas líneas mientras Dresser logra una bomba hermenéutica, un estallido conceptual, un incendio de metáforas. Y la pasión, ¿qué le dicen a Gil Gamés de la pasión? Dresser llora cuando escribe.

“Yo tenía menos de 30 años y Gutiérrez Vivó apostó por mí. Y luego me invitó Carmen Aristégui. Soy académica y mi vocación es ser maestra.

Muchos prominentes mexicanos han pasado por mi aula: Alejandro Poiré, Alejandra Sota, Gabriela Cuevas, Yuriria Sierra. Más allá de que mis alumnos hagan las lecturas, quiero que sean ciudadanos”. Caracho, no se la tomen a mal a Gamés (no empiecen), pero la cosecha no está así como para ganar un concurso. Por lo demás, suena bien que alguien responda: Yo estudié para ciudadano con Dresser y me siento orgulloso de ser doctor en ciudadanía.

Ahora mal sin bien: a Dresser sí se le nota que uno de sus mentores fue Gutiérrez Fifó. “Sí, soy muy apasionada y estoy dispuesta a debatir hasta la muerte”. Ay, no Denise, hasta la muerte, Dios nos libre.

REGRESA, CHARCOT
La verdad sea dicha (muletilla pagada por Morena y Liopez), para oír a Denise Dresser hay que tener la cabeza bien plantada en los zapatos, o como se diga: grita un poco y tiene algunos síntomas como los que Charcot descubrió en la Salt-pétriere: “Soooy una politóologa, una escritooora y tengo 2.58 millones de seguidores en tuiter y no soy Madonna, ni Andrea Legarreta, ni Anahí”. Momento, Denise, la modestia nos llevará a la oscuridad. Convengamos en que usted tiene una pizca de Madonna, una forma de hacer la sinapsis cercana a las uniones cerebrales de Legarreta y un tono de voz como el de Anahí, así que no nos remilguemos, querida Denise.

Gil observaba el vestido amarillo de Denise y pensaba en la Ley3de3 y el peinado, caracho, cortado por Thomas, que por cierto le corta a Legarreta y a Anahí, cuando de pronto Javier Risco le pregunta si se lanzaría a una candidatura independiente por la presidencia de la República y la politóloga apasionada le contesta: “Todos los días me lo pregunto y me lo preguntan. La única razón que me motivaría a hacer eso tiene que ver con esto: estaba sentada en el auditorio escuchando el informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos sobre Ayotzinapa y hablar de las veinte recomendaciones que dejaron tras de sí, que trascienden Ayotzinapa, que tienen que ver con el Estado de derecho, con la independencia de los fiscales, con el combate a la corrupción. Y yo pensaba: ¿quién va a recoger esta bandera, quién va a empujar estas causas? Carajo, si nadie las empuja, pues me voy a tener que lanzar al ruedo y no me va a quedar de otra”.

TRANQUILIDAD
Gil sufrió un desvanecimiento de placer. Una rara serenidad invadió su alma cuando recobró el conocimiento, una paz interior. Gamés pensó: si tenemos a Denise para 2018, podemos estar tranquilos. Vengan Tocqueville y Montesquieu, Locke y Hobbes, Hume, y ajum, sus espíritus pueden volver a los santos sepulcros pues Denise se lanza al ruedo, no le queda de otra. Gamés abandonó el mullido sillón y hesitó: ¿qué necesita Denise, además de una candidatura independiente?

Marque con una X: a) Un psiquiatra. b) Una nutrióloga. c) Un nuevo estilista. d) Un Sacerdote. e) Unas clases de redacción. f) Todos estos incisos a la vez.

Caracho, cuántos libros, cuánto Princeton, cuánto ITAM para terminar como una carmelita descalza. En fon.

La máxima de Cicerón espetó en el ático de las frases célebres: Todas las cosas fingidas caen como flores marchitas, porque ninguna simulación puede durar largo tiempo.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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