Opinión

La candidata que no quería ganar

    
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María de Jesús

Le caben muchos adjetivos a México. Algunos pueden estar a debate, pero cuando lo calificamos como 'violento' la reacción es unánime: los ojos van al piso, fruncimos la boca, la cabeza viaja de izquierda a derecha y el dolor es evidente.

Nos pegan dentro los muertos, los desaparecidos, las víctimas, los periodistas asesinados, las familias en vilo, los huérfanos, los padres que entierran a sus hijos. Ante este escenario –de más de una década–los políticos están ocupados en malgastar discursos; señalan quién ha robado más, quién ha engañado más, quién tiene el reloj más costoso, la casa más ridícula, y han olvidado que en nuestro país estamos en un momento en la que la principal promesa de campaña debería ser que vamos a sobrevivir. “Les prometo que seguirán con vida”, como bandera política.

Hace un par de días, en San Cristóbal de las Casas, cerca de mil delegados del Congreso Nacional Indígena eligieron a María de Jesús Patricio Martínez como vocera y candidata presidencial por la vía independiente. Los pueblos indígenas alzan la mano rumbo a 2018.

'Marichuy' nació en 1963 y su primer discurso, tras el nombramiento, nos recuerda lo alejada que está la clase política de lo esencial.

“Buenas tardes, medios en general, medios libres, medios de paga, medios internacionales […] mi nombre es María de Jesús Patricio, soy nahua del sur de Jalisco. Participar como propuesta de parte del CNI y de los hermanos del EZLN que también dieron su palabra, es con el fin, no tanto de trabajar en la cuestión de llevar votos de ir a sentarnos allá en la silla maliciada, más bien nuestra participación es por la vida.

“Es por la organización, por la reconstitución de nuestros pueblos que han sido golpeados por años y años, y creo que ahora tenemos que buscar una forma para seguir existiendo. El hecho de participar en este proceso es para invitar a todos aquellos sectores, a la sociedad civil, organizada y no organizada, a que también unamos esfuerzos y podamos destruir a este sistema que nos está acabando a todos en general”.

Es sólo un fragmento de su primer discurso. La candidata María de Jesús Patricio no quiere votos, no quiere ganar la presidencia, sólo quiere entrar en la conversación, poner en la agenda nacional dos temas: la existencia y la vida. No habla de la violencia actual porque los pueblos indígenas han sido violentados por siglos, saben del acoso y la injusticia en primera persona.

Se suma una voz fundamental, una voz que necesitamos escuchar. Los políticos –de izquierda y de derecha– la descalificarán y la ignorarán, no les conviene, ni siquiera se sienten cómodos escuchándola, pero no importa: siempre hacen lo mismo. Nuestra labor como sociedad es servir como altavoz de María de Jesús Patricio y no olvidarnos de que antes de cualquier sistema político y económico, para México sobrevivir es la nueva bandera.

Twitter: @jrisco

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