Opinión

La Cámara de Representantes, trinchera de la oposición


 
Como se esperaba, el 'partido del no' desplegó todas sus baterías en la Cámara de Representantes para oponerse al proyecto de reforma migratoria que con grandes dificultades -y concesiones a la derecha- logró aprobar el Comité Judicial del Senado, pues en el fondo su apuesta es descarrilar una de las iniciativas prioritarias del presidente Barack Obama.
 
El rechazo fue expresado por John Boehner, líder de los diputados federales, al manifestar que "hay numerosas formas distintas con las que la Cámara se acercará al tema", luego de que horas antes Robert William Goodlatte, titular del Comité Judicial respectivo, enfatizara que 'tenemos serias preocupaciones' sobre el plan S.744 del Senado, que 'repite muchos errores del pasado' en cuanto a la seguridad fronteriza con México.
 
Ya es bien sabido que Goodlatte, legislador por Virginia desde 1993, no comulga con la idea de abrir una vía mínima a la regularización de más de 12 millones de indocumentados en Estados Unidos, por lo que su táctica dilatoria, cantada a partir de que la reforma empezó a tomar cuerpo en el Senado, ha sido bloquear la elaboración de una propuesta general, como la S.744, para presentar en su lugar cambios específicos al sistema. Uno de ellos, anunciado ayer, incrementaría el número de visas H-1B para trabajadores extranjeros capacitados de 65,000 a 155,00l al año, además de duplicar hasta 40,000 las visas para los graduados foráneos en universidades norteamericanas.
 
De voz suave y coleccionista de figuras de elefantes -el símbolo de su instituto-, así como de pelotas de beisbol autografiadas, Goodlatte, nacido hace 60 años en Massachusetts, asumió apenas en enero la jefatura del Comité Judicial, con facultades en inmigración y control de armas, 2 de los asuntos que entrañan los mayores desafíos para Obama. No obstante, conoce el terreno en que se mueve, ya que antes de sumarse al Capitolio trabajó como abogado migratorio, ayudando a las empresas a importar personal del extranjero, y su posición gradualista, de acuerdo a un inesperado simpatizante, el demócrata Luis Gutierrez, confirmaría en realidad que los republicanos "quieren solucionar el problema y no sólo explotarlo con fines partidistas".
 
Desesperado
 
Por el contrario, Kica Matos, experta del Centro para el Cambio Comunitario, con sede en Washington, dijo a AP que las acciones de Goodlatte son "un intento desesperado para aplazar e interrumpir el respaldo abrumador" que disfruta la reforma.
 
El conservadurismo de Goodlatte es notorio; promovió la Ley para Detener la Piratería en Línea (SOPA) que naufragó en el Congreso ante la decidida oposición de portales como Wikipedia, que la consideraron un intento de censura embozado en la protección de los derechos de autor -como exigió Hollywood-, y también impulsó una iniciativa para que los candidatos a la Casa Blanca demuestren que son estadounidenses con su acta de nacimiento, en un guiño a la ultraderecha del Tea Party, que ha puesto en duda el origen de Obama.
 
La tarea de zapa del legislador es completada por sus colegas. Pese a que la semana pasada el grupo de ocho diputados federales republicanos y demócratas -similar al que sacó adelante el proyecto del Senado- anunció un acuerdo en principio, después de meses de negociaciones, National Journal reportó que uno de sus integrantes, Raul Labrador, obviamente del 'Gran Viejo Partido', advirtió que podría preparar una propuesta unilateral. Otro republicano, Mario Diaz-Balart, dijo que las pláticas no han tenido éxito porque no satisfacen las demandas de Nancy Pelosi, lideresa de la minoría demócrata.
 
La suerte de la reforma sigue así en el aire. Ni siquiera puede asegurarse que será aprobada por el pleno del Senado, a donde llegará el 3 de junio, ya que necesita el voto de los 55 demócratas, así como de al menos 15 de los 45 republicanos. En las próximas semanas veremos si se impone la cerrazón de los Boehner y Goodlatte, o si por el contrario gana la apertura y el realismo electorero de personajes como Jeb Bush, el exgobernador de Florida, quien subrayó en The Huffington Post que "para alcanzar un crecimiento económico sostenido, necesitamos reformar nuestras leyes migratorias desde arriba hasta abajo".