Opinión

La caída de Roma: poniendo las cosas en claro

 
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Roma

El historiador David Potter envió recientemente una excelente carta al editor de The Financial Times corrigiendo el verdaderamente malo conocimiento histórico del Primer Ministro de Países Bajos, Mark Rutte, quien sugirió en noviembre que los migrantes ocasionaron la caída de Roma.

De acuerdo con el Sr. Potter: “Los ‘bárbaros’ que fueron ‘responsables’ de la ‘caída’ del Imperio Romano Occidental en el siglo V D.C. no fueron una ola de migrantes desesperados. Fueron un grupo de empleados disgustados”.

Es cierto. Muchos de los grupos que terminaron invadiendo al Imperio Romano originalmente eran clientes que habían sido contratados, subsidiados o sobornados (es difícil notar la diferencia) para servir al imperio en momentos en que su propia capacidad militar estaba menguando. Y no se trata solo de una historia del imperio occidental, o de Roma.

Actualmente estoy leyendo “In God’s Path: The Arab Conquests and the Creation of an Islamic Empire”, de Robert G. Hoyland; hace poco leí “In the Shadow of the Sword”, de Tom Holland. Ambos libros presentan el auge del islam como algo muy distinto a la imagen que tenía, y sospecho que muchos tienen.

Resulta ser que en lo que respecta al Imperio Romano, no estamos hablando de beduinos que inspirados por la fe, repentinamente abandonaron el desierto para caer sobre tierras confiadas. Los soldados y generales que conquistaron Persia y gran parte del Imperio Bizantino muy probablemente vinieron principalmente de Estados clientes antiguamente establecidos en las fronteras persas y bizantinas; hombres que aprendieron el arte de la guerra y mucho más de la gente que los contrató. Primero se volvieron saqueadores, atraídos por la debilidad del Imperio Romano, y después se volvieron conquistadores cuando esa debilidad (exacerbada por una guerra exhaustivamente destructiva entre Persia y Bizancio) resultó tan grande que la resistencia a los saqueos colapsó. En otras palabras, las conquistas árabes se parecieron mucho a las conquistas visigodas de occidente, al menos al principio.

Y tal como lo señala el Sr. Hoyland, los árabes no eran las únicas potencias periféricas que hacían grandes incursiones en ese tiempo. Los ávaros, por ejemplo, azotaron hasta los muros de Constantinopla pocos años antes de la conquista árabe, y varios grupos turcos causaron estragos en Persia.

Lo distinto de los árabes era la forma en que alcanzaban unidad política y religiosa.

Twitter:@NYTimeskrugman

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