Opinión

La caída de México en el índice del WEF


 
 
La caída de dos sitios en el Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial 2013-2014 tiene tres implicaciones para el presidente Enrique Peña y su equipo económico. La primera, en el ámbito internacional y la lectura que darán los inversionistas al deslizamiento de México a la posición 55. La segunda, en la comunidad empresarial nacional, y la ansiedad que ya siente la gente de negocios para que la economía crezca. La tercera, burocrática, y la fuerte presión que tendrá el gobierno para sacarnos del atolladero regulador. Veamos.
 
 
Sigue vigente el Mexico’s moment en la mente de los inversionistas. Pero no durará siempre, y los tres elementos más problemáticos citados ayer en el reporte como obstáculos para hacer negocios en México —corrupción, crimen y robos, e ineficiencia por la burocracia gubernamental—, pueden jugar en contra de la administración de Peña, sobre todo porque ninguno de los tres se resuelve con una reforma estructural.
 
 
Pero en materia doméstica la cosa se pondría peor. Supongamos que en los siguientes 119 días se aprueban las reformas energética y fiscal. Eso significaría dos cosas: que todos pagaremos más impuestos y que debemos esperar hasta 2015 o 2016 para empezar a ver los resultados de la energética. De tal suerte, terminados los 120 días del periodo de estrés autoimpuesto por Peña y antes de las posadas escucharíamos los estertores del Consejo Consultivo Empresarial porque ni las reformas garantizan un crecimiento vigoroso veloz.
 
 
Y en tercer lugar está el tema burocrático. El Foro Económico Mundial dijo que estamos en la posición 98 (de 148) en materia de “eficiencia del marco jurídico para dirimir controversias”; y en la 86 en la dimensión “favoritismos en los círculos gubernamentales”. Peña tendría que emprender una cruzada mayúscula para sustraernos de prácticas añejas (y corruptas) del burocratismo anquilosado.
 
 
Bien señaló Klaus Schwab ayer en el reporte del WEF que los países dejarán de dividirse en “desarollados” y “en desarrollo”. Ahora serán “ricos en innovación” o “pobres en innovación”. Pero con tan fuerte corrupción, crimen y burocracia, no es sencillo creer que México lo tiene fácil para insertarse en el lado positivo de esa balanza.
 
Twitter: @SOYCarlosMota