Opinión

La buena educación

 
1
 

 

[Cuartoscuro / Archivo]  El voto más caro, 442 pesos, en Quintana Roo; 70 pesos, el de Puebla. 

Seguramente muchos de los que siguen esta columna han pensado acerca del problema que causa la educación deficiente que recibe la inmensa mayoría de los mexicanos. Uno de los primeros argumentos que este pupitre escuchó hace ya algunos años, tenía que ver con la forma como el partido mayoritario, hoy otra vez en el poder, tenía capturado el voto de la mayoría pobre, debido a su escasa o nula educación. Pero esto no es todo, que va, la cantidad de mugre y basura que pululan en prácticamente todo el país, tiene que ver con las deficiencias de educación, aquí si, independientemente del nivel socioeconómico de la gente. Tira y ensucia igual un rico que anda en su mega camioneta, que el pobre a quien le valen cuestiones como el cuidado de la salud, la propagación de enfermedades vía respiratoria, o digestiva, debido a todo lo que vuela por los aires.

Si bien una buena parte de la población culpa al sistema educativo de todo, faltaba más, no terminan de entender que los principios de respeto y comportamiento cívico de altura se enseñan en casa. Así como se debe inculcar en los hijos el mantenerse alejado de la corrupción, los vicios, las malas compañías y costumbres, también se enseña el gusto por la lectura, el privilegiar la verdad sobre la mentira y a denunciar cuando se es testigo de algún comportamiento nefasto. Nada más imaginemos por un momento que la gran mayoría de niños y jóvenes aprendiera estos principios en casa y nos daremos cuenta de que con todo y su podredumbre política, este país sería diferente. Es muy probable que también eso de evaluar candidatos y partidos para las elecciones se volviera un ejercicio recurrente y posiblemente ya hubiéramos visto algún cambio. Frente a una sociedad preparada y dispuesta a denunciar, no habría rata de coladera que pudiera convertirse en legislador o mandatario, porque los mexicanos no lo dejarían.

Pero ahora pensemos la parte difícil; ¿a quien corresponde iniciar el cambio? Si alguien está pensando que esto vendrá como resultado de la reforma educativa recién aprobada, está en un miserable error. Nada va a venir proveniente de los sindicatos y vividores del sistema educativo y muy probablemente tampoco venga algo del gobierno. Es entonces la sociedad quien debe asumir el compromiso de preparar mejor a los niños y jóvenes. Así como han pululado escuelas de artes marciales, baile, natación y demás, para niños con padres ocupados, o que simplemente no quieren saber nada de ellos por la tarde, podemos empezar a organizar pequeños centros-taller, para la enseñanza de valores cívicos, que sean independientes del sistema educativo actual. Si aprendemos a denunciar, la autoridad debería despedir a muchos de los holgazanes que hoy cobran sin hacer nada y cerrar lugares que sólo gastan y nada enseñan. Con esos recursos sería más que suficiente para empezar esta gran cruzada. Si en otras latitudes han podido preparar a su mano de obra para hacer frente a los cambios tecnológicos, rentando espacios al sistema educativo, bien puede hacerse para esta causa.

También te puede interesar

¿Nuevos impuestos?

El sistema de precios

Crecimiento sin desarrollo