Opinión

La brújula imperfecta

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Elecciones Colima

En temporada electoral siempre surge la pregunta: ¿por qué las encuestas dan resultados diferentes entre sí?

Un encuestador de The New York Times propuso en los noventa una idea para reflexionar antes de pensar mal. Las encuestas, decía, arrojan resultados diferentes que no son necesariamente atribuibles a errores metodológicos, a pecados o a negligencias profesionales. Más bien, las discrepancias reflejan una “variabilidad sin culpa” debido al pluralismo metodológico que impera en la demoscopía. Traducción: utilizar distintas metodologías puede llevar, de manera inocente, a resultados diferentes. Ejemplos: el fraseo de las preguntas, las formas de muestreo, los métodos de aplicación de cuestionarios, las técnicas de entrevista, etcétera.

En México, las discrepancias entre encuestas han sido comunes y se pueden ver en los más recientes estudios sobre preferencias rumbo a 2018. Éstos buscan medir conocimiento e intención de voto en escenarios hipotéticos con una diversidad de posibles aspirantes, lo cual ya hace difícil la tarea.

Veamos algunas discrepancias. En el voto por partidos, las encuestas nacionales de marzo de EL FINANCIERO (EF), Consulta Mitofsky (CM) y GEA-ISA coinciden en el nivel de apoyo al PAN, reportando entre 16 y 17 por ciento de la preferencia bruta. Sin embargo, en el apoyo al PRI difieren: CM reporta 22 por ciento, EF 24 por ciento y GEA-ISA 33 por ciento, con una diferencia de 11 puntos entre la primera y la última. En intención de voto efectiva, la diferencia crece a 20 puntos: en GEA-ISA el voto PRI es de 51 por ciento y en CM de 31 por ciento. La discrepancia es gigante.

Los niveles de conocimiento de los aspirantes a la presidencia también difieren. Según las encuestas de EF y Buendía & Laredo (B&L) en El Universal, a Miguel Ángel Osorio Chong lo conoce 61 por ciento y 59 por ciento de los entrevistados, pero GEA-ISA da 48 por ciento. A Eruviel Ávila lo conoce 34 por ciento en B&L, 41 por ciento en EF y 55 por ciento en GEA-ISA. Y a Ricardo Anaya lo conoce 12 por ciento en B&L, 36 por ciento en EF y 41 por ciento en GEA-ISA, con una diferencia de casi 30 puntos. Ante tales discrepancias, los aspirantes –y quienes leen las encuestas– van por la ruta de la aventura con una brújula descompuesta.

En sus publicaciones y vitrinas metodológicas, las encuestas revelan distintas formas de plantear las preguntas y otras diferencias en método. No todo se hace igual. EF pregunta la imagen y el conocimiento de los aspirantes distinto a como lo hacen B&L y GEA-ISA, pero aún entre ellos hay diferencias importantes de resultados.

Los hipotéticos careos presidenciales también arrojan discrepancias. En un escenario común para varias encuestadoras, Margarita Zavala del PAN obtiene de 13 a 24 por ciento de la preferencia bruta (con todos los demás candidatos iguales y constantes), pero en voto efectivo los sondeos coinciden en un rango de 24 a 27 por ciento. Esto se debe a que el porcentaje que no declara preferencia varía desde 14 por ciento en CM, hasta 47 por ciento en GEA-ISA. En el caso de AMLO, las encuestadoras coinciden en preferencia bruta, dándole entre 18 y 22 por ciento, pero en preferencia efectiva discrepan, en un rango de 22 a 37 por ciento.

Las encuestas rumbo al 5 de junio también comienzan a delinear tendencias y diferencias. En Oaxaca, la encuesta de EF, realizada cara a cara en vivienda, el candidato del PRI a la gubernatura obtiene 35 por ciento de voto efectivo, mientras que GCE -con la mitad de entrevistas cara a cara y la otra mitad telefónica- reporta 27 por ciento. Una diferencia de ocho puntos. Además, el candidato que reportan en segundo lugar es distinto.

Por inocentes que pudieran ser, las discrepancias en las encuestas son muy marcadas. ¿Qué tanto se deben a sus metodologías, o a la fluidez de las preferencias, o a los patrones de rechazo y no respuesta? Las encuestas pueden y deben ser una brújula confiable. Para su sano desarrollo y lectura, es pertinente ir poniendo todo esto a discusión, bajo la premisa de que hay una variabilidad sin culpa debido a la pluralidad metodológica. Y de ahí avanzar.

Twitter: @almorenoal

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