Opinión

La brillante jugada de Hacienda por dos mil millones de dólares

 
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La brillante jugada de Hacienda por 2 mil millones de dólares.

Huya si no gusta de la aritmética. Recargado en la historia reciente, estimo que la cobertura petrolera de 2017 rondará los 46 dólares por barril.

El cálculo es arriesgado, pero lo explicaré enseguida. Antes, un apunte: si lo que publicó Bloomberg la semana pasada es cierto, Hacienda hizo una jugada que vale dos mil millones de dólares, a favor de México.

Lo publicado por Bloomberg el viernes revela que el gobierno mexicano se adelantó en una tarea que recientemente ha involucrado al gobernador de Banxico, Agustín Carstens; al secretario de Hacienda, Luis Videgaray, y al hábil subsecretario de Ingresos, Miguel Messmacher.

El artículo deja ver que con puntería de arqueros aprovecharon una subida inesperada del precio del crudo ocurrida en junio para negociar la cobertura que estabilizará los ingresos petroleros de este país que huele a mole, en 2017.

En ese mes, motivados, los mejores analistas que observan el comportamiento del mercado del petróleo estimaron que para 2017 el crudo texano (WTI) cotizaría en 54 dólares.

Ya para estos días su ánimo disminuyó. Esos analistas esperan que el WTI cotice en 43 dólares por barril en promedio para el año que entra.

Generalmente la negociación de la cobertura del año entrante iniciaba en estos días, ya con el verano haciendo reverencia de despedida.

De 2010 a la fecha, el volumen anual de crudo que ha asegurado el gobierno mexicano promedia 217 millones de barriles. Más o menos una cuarta parte de todo el petróleo que produce Pemex cada año.

Recuerde este dato: una cuarta parte del crudo que produce Pemex.

Luego, la otra parte de la ecuación. México no vende el crudo del WTI.

Nuestro petróleo es más pesado, contiene más azufre, un polvo amarillo que atasca las refinerías. El nuestro es, pues, más barato.

De 2010 para acá, el precio de petróleo cubierto por el gobierno para el año entrante estuvo en promedio 18 por ciento por debajo del que esperaban los analistas para el WTI para el mismo periodo.

¿Cuándo revisaban esos pronósticos? Al final del verano del año que corría.

Reste el 18 por ciento a 54, ese precio promedio que en junio de 2016 esperaban que el WTI tuviera un año después. ¿Resultado? 45.76 dólares. Haga lo mismo con el que, menos entusiastas, los analistas esperan ahora, de 43 dólares. Le dará 36.35 dólares.

Ambos resultados multiplíquelos por esa cuarta parte de la producción nacional: unos 217 millones de barriles, y compare la diferencia.

Así descubrirá los dos mil millones de dólares que potencialmente añadió Hacienda al Presupuesto de 2017, si todo lo anterior cuadra, con todo lo especulativo que resulta.

¿Sigue pensando en esa cuarta parte?

El gobierno no necesita asegurar toda la producción nacional de crudo.

Otra cuarta parte generalmente queda cubierta con las importaciones que hacemos de gasolina, turbosina y otros combustibles. Si obtiene menos dinero por el crudo, también gastamos menos porque esos productos bajan de precio.

Van dos cuartas partes. ¿Y la otra mitad? Esa sigue en los buenos tiempos del petróleo a 80 dólares, pero el gobierno no lo vende a extranjeros, sino a usted a quien se lo entrega transformado en gasolina y gas LP, a precios de bonanza. Como en aquellos días.

Twitter: @ruiztorre

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