Opinión

La Brigada Enmascarada y el nuevo incendio de África


 
El reacomodo de fuerzas llamado con grandes dosis propagandísticas 'la primavera árabe' se desplazó brutalmente hacia África septentrional, tras dejar a Siria hundida en la guerra sectaria, y el nuevo frente regional fue abierto por Mojtar Belmojtar, el monstruo que Francia y la Alianza Atlántica necesitaban para justificar su enésima intervención militar.
 
Belmojtar, presunto cerebro del sangriento y confuso asalto a la planta de gas de In Amenas, en el rico y remoto oriente argelino, operada por la firma pública Sonatrach, British Petroleum y Statoil (Noruega), se incorporó a los 19 años a la guerrilla antisoviética de Afganistán con El Kaida (La Base, de Osama ben Laden) y ahí perdió un ojo durante combates (le llamarían Laauar, tuerto en árabe). Regresó a Argelia en 1993, después de que el gobierno se negara a reconocer el triunfo electoral del Frente Islámico de Salvación, detonando una lucha que causaría 200,000 muertes, recuerda France 24, para enrolarse en el Grupo Islámico Armado (GIA), temido por su crueldad.
 
Gracias a su íntimo conocimiento de la vasta y desértica 'zona gris' que va del sur de Argelia a Mali y Níger, Belmojtar, nacido en 1972 en Ghardaia, pueblo al sur de Argel famoso por sus dátiles y alfombras, sobrevivió a la derrota y se unió al Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), formado por disidentes del GIA.
 
Ahora apodado El Inatrapable por el espionaje galo, se reencontró con la red de Ben Laden una vez que el GSPC aceptó fusionarse en El Kaida en el Magreb Islámico (AKMI), si bien -coinciden AP y The Guardian- Belmojtar ya había sido 'destituido por apartarse del camino correcto' por el jefe de AKMI, Abdelmalek Drukdel, al momento de tomar In Amenas con la Brigada Enmascarada o Los Firmantes en Sangre, para vengar 'la humillación del pueblo argelino por la apertura de su espacio aéreo a los aviones franceses' que días antes empezaron su ofensiva contra las facciones del norte de Mali, entre ellas el Movimiento para la Unidad y la Yijad en África Occidental, de Omar Ould Hamaha, quien amenaza con atentados en Francia.
 
Divisiones
 
Otras versiones indican que el GIA rechazó en la guerra argelina la ayuda de Ben Laden, hasta que, debilitado, aceptó sumarse en 2007 a AKMI y extender sus objetivos; sin embargo, AKMI no ha logrado centralizar el mando ni someter a las milicias que pululan en la región, como lo probaría el caso del propio Belmojtar, quien no hizo un juramento de lealtad (bayat) y también es llamado Señor Marlboro, por su participación en el contrabando de mercancías.
 
Asimismo, señalan, Belmojtar rompió con AKMI por su moderación, que pueden ratificar decenas de occidentales secuestrados por sus hombres y liberados tras pagar pingües rescates que ascienden a tres millones de dólares por cabeza, como el canadiense Robert Fowler, enviado de Naciones Unidas que salvó la vida en 2008 gracias a que Belmojtar se opuso a que fuera ejecutado, siguiendo las órdenes de Abu Zeid, emir de otra brigada (katiba).
 
Queda, entre tanto, mucho por aclarar sobre lo ocurrido en In Amenas. Parecía un lugar aislado e inexpugnable, con su muro y las patrullas del ejército argelino, pero en realidad sólo se ubica a un centenar de kilómetros de Libia, una nueva tierra de nadie, repleta de armas, después de la caída de Muamar Kadhafi, empujada por la OTAN y El Kaida, que se dieron la mano en Trípoli igual que estos días tratan de dársela en Damasco. Anis Rahmani, editor del diario Ennahar, sostiene que Belmojtar tuvo 'cooperación local' de los guardias en la planta.
 
La industria energética del Magreb, desde Libia hasta Egipto, teme una incursión similar, salida de las arenas del desierto. A mayor escala, la invasión francesa de Mali puede propagar la inestabilidad en Mauritania, Senegal, Níger, Burkina Faso y Nígeria, donde se combinan la pobreza, la opresión y el extremismo. La propia Argelina rechazaba la aventura gala en Mali y sólo cedió su espacio aéreo, a regañadientes, tras la visita de Francois Hollande en diciembre. Por su lado, Rafik Abdessalem, canciller tunecino, afirmó el martes: 'preferiríamos que los problemas africanos sean resueltos en un contexto africano. En general estamos en contra de las intervenciones extranjeras'.