Opinión

La bolsa rota de Petróleos Mexicanos

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pemex. (ilustración)

Me escribe un veterano ingeniero petrolero, de aquellos que se jugaban la vida y empapaban la camiseta para entregar a tiempo una reparación entre las calderas, y dice que en efecto Pemex puede volver a ser viable en el largo plazo como lo dice su director, pero a condición de que “se queden sólo los empleados responsables y orgullosos de lo que hacen”.

Tiene razón el ingeniero, pero persisten muchas dudas acerca de la viabilidad de sectores de la industria petrolera, que tal vez no se salven únicamente con menos personal y más productividad.

Pemex Refinación tuvo pérdidas totales por 115 mil millones de pesos entre octubre de 2014 y septiembre de 2015.

La cifra nos indica que todo lo que Pemex refina y vende no le aporta ganancias sino pérdidas.

O sea que si el gobierno decidiera cerrar Pemex Refinación cumpliría holgadamente con la meta del recorte de gastos (100 mil millones de pesos) y le quedarían varios miles de millones de pesos para invertirlos en otras áreas más rentables.

Seguramente no es tan sencillo. Si lo fuera ya lo habrían hecho. ¿O es cuestión de voluntad política, como lo fue el cierre de Luz y Fuerza del Centro?

El caso es que las pérdidas mayores de Pemex se concentran en Refinación desde hace ya varios años, y los sucesivos gobiernos no han tomado la decisión de cerrar la llave.

Resulta un atentado al sentido común enterarse de que Pemex Refinación nos vende gasolina a un precio igual al que costaba cuando el barril de petróleo tenía un precio de 80 dólares, y pierde dinero.

Tienen a un mercado (hasta hoy) cautivo, nos venden la gasolina carísima y pierden dinero.

En Pemex Refinación trabajan alrededor de 60 mil personas, entre empleados de base y de confianza. Un exceso. Sobre todo si se compara con refinerías de otros lugares del mundo que están totalmente automatizadas.

Con toda seguridad no es sólo el exceso de personal lo que hace incosteable a Pemex Refinación, ya que las pérdidas son demasiado grandes como para atribuirlas al pago de salarios.

Al gobierno, es decir a todos nosotros, le sale mucho más económico comprar gasolina afuera y venderla en México, que refinarla aquí.

Actualmente 54 por ciento de las gasolinas que se consumen en el país las traemos de importación, porque nuestro sistema de refinerías ya no da para satisfacer el mercado interno. Ni la mitad.

¿No sería mejor importar el cien por ciento de las gasolinas, venderlas a un precio más barato a los consumidores mexicanos, y dejar de perder 115 mil 609 millones de pesos al año en refinar nosotros?

En el sexenio pasado la maestra Georgina Kessel, secretaria de Energía, pensaba que por seguridad estratégica del país no convenía depender de gasolinas importadas.

Y el ingeniero que me escribe se pregunta por qué no puede ser negocio en México lo que en todo el mundo sí lo es, aún con las oscilaciones del mercado.

Para el sentido común lo mejor sería dejar de perder en refinación, importar gasolina que sale más barata, y destinar los recursos a reponer reservas de crudo.

Si hay una solución intermedia díganla y aplíquenla. Pero así no se puede tirar el dinero de la nación.

Twitter: @PabloHiriart

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