Opinión

La batalla por la CDMX

     
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CDMX

Muy probablemente el palacio en el que vivía el PRD desde hace casi 20 años, cambie de ocupantes en la elección de 2018. Las encuestas apuntan a que Morena va a la cabeza en la ciudad. El PRD ha dejado de ser una opción en todos lados –a nivel nacional vale casi lo mismo que el Partido Verde–. Especialmente en la ciudad, el estilo de gobernar perredista ha dejado en claro que su forma de ser es la priista. Andrés Manuel es parte de ese paquete pues también gobernó esta ciudad bajo las siglas del perredismo y con similares características: deuda, corporativismo, control de sindicatos y una buena dosis de autoritarismo. Es el gobierno de Marcelo Ebrard el que le dio un toque de modernidad a la metrópoli (aun así tuvo sus escándalos de corrupción como el de la Línea 12 del Metro). Pero de aquella herencia queda poco. La llegada de los delegados de Morena fomentó la competencia con los perredistas y han sido desplazados por su excompañeros. Parece ser que la ciudad no será más del PRD.

Sin embargo, no todo es campanas al vuelo. Un negro panorama se avecina: Ricardo Monreal cuenta con un alto índice en las preferencias electorales citadinas. Esto resulta sorpresivo pues es un sujeto que tiene hundida a su delegación en el hampa y la inseguridad. Monreal es un experredista, pero sobretodo es un expriista de la vieja guardia. Su persona reúne los vicios y taras de la peor manera de gobernar y hacer política. Mentiroso, demagogo, burdo, rufianesco, corrupto, habilidoso, astuto, mezquino, doble cara, pendenciero y esquivo, el zacatecano ha logrado posicionarse como un augurio de lo que puede sucederle a esta ciudad si no hay mejores opciones. Hace unos días Claudia Sheinbaum anunció su intención de competir por la jefatura de la CDMX. Al lado de una persiana que ocupa tres cuartas partes de la pantalla, la doctora y militante de Morena nos anuncia que sí, que quiere ser jefa de Gobierno. Nos dice que es científica, que lo es; que forma parte de un panel internacional de la ONU, del que sí forma parte; nos dice que no es política, pero sí lo es, por lo menos le ha dedicado quince años fervientemente a esta actividad. Dice que antes que nada es ciudadana, que va al súper, al banco, al cajero y que no tiene 'guaruras'. La doctora sin duda es una persona seria –su video deja ver que incluso es levemente aburrida–, con preparación de alto nivel –quizá como pocas veces, en la vida electoral, estamos ante un currículum de esa dimensión.

Tengo la impresión de que es una mujer trabajadora y honesta –lo que haya hecho o no su marido, me parece poco relevante en términos de ella, no creo que las parejas o las familias anulen las individualidades, al contrario, las potencian– dedicada y consistente.

Sorprende que con esas características estén en un partido de ignorancia rampante, pero eso es cuestión de cada quién y tampoco es que los otros partidos sean el Partenón ateniense. Sheinbaum disputará con Monreal la candidatura de Morena con el famoso método de elección de “lo que diga mi dedito”, que no es otro que la voluntad de López Obrador.

Queda lugar para una candidatura liberal, para una ciudad liberal. El PAN vive escondido en sus pequeñeces y quiere entregarle la ciudad al PRD. Ojalá alguien se anime a ser la contrapropuesta inteligente al conservadurismo agazapado y al priismo reciclado. Esta ciudad merece modernidad.

Twitter: @JuanIZavala

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